Semana 6: Navidad

Esta semana han empezado nuestras vacaciones de Navidad.

Como ninguno de nosotros somos de Estepona, donde vivimos, pues cada año pasamos las Navidades en un sitio. El año pasado tocó Alemania y este año ha tocado Madrid, donde está toda mi familia y la mayor parte de nuestros amigos, a los cuales teníamos muchísimas ganas de ver.

La cosas es que este año es especial y por eso está resultando tan importante tenerlos al lado, su cariño y apoyo nos ayudan muchísimo. Con ellos no hay lágrimas, sólo risas. Es impresionante el tacto que tienen con nosotros. Ellos están ahí y todo es muy fácil.

Seguir leyendo «Semana 6: Navidad»

Semana 5: de esperanza

Ya hace un mes que nos confirmaron que Pablo tiene DMD y nos parece que llevamos con esto toda la vida entera.

Creo que en este primer mes hemos pasado por todas las etapas de asimilación del duelo de sopetón y, en mayor o menor medida según el día y el momento, hemos conseguido «aceptar» lo que tenemos encima.

Supongo que llorar de vez en cuando, hacer un recital de tacos, charlar con amigos y unos toques de humor negro ayuda; pero lo que sí ayuda de verdad de la buena es saber que la investigación no cesa y avanza.

También ayuda mucho ver que Pablo es feliz, muy feliz y nos lo demuestra cada día.

Para él ir a terapia cada día es un juego que disfruta como un enano, tanto que algunas veces me cuesta que se venga conmigo a casa. Le da igual que sea fisio, logopedia, piscina o terapia con caballos, todo le encanta. No le importa llegar a casa tan cansado que luego tiene que dormir siestas de dos horas.

No pasa nada si no puede andar, él va arrastrando el culo por toda la casa hasta llegar a su cajón donde tiene su órgano y se pone a tocar o a bailar, porque a Pablo una de las cosas que más le gusta es la música.

No se inmuta si no puede bajarse del sofá, se va deslizando hasta llegar al borde del asiento y acaba de pié agarrado a la mesa o sentado de culo en el suelo llorando, pero a él le da igual, porque es un niño que tiene todo lo que se necesita en la vida para ser feliz: atención, cariño, cuidado, besos, abrazos, amigos….

Nos da también mucha esperanza ver como se mueve la comunidad Duchenne. Nos gusta ver la cantidad de eventos que están teniendo lugar organizados por los padres de los niños afectados y gracias a los cuales se recauda un dinero vital para la investigación de tratamientos que puedan mejorar la vida de nuestro Pablo e incluso llegar a curarle. Es una pasada. Lo cierto es que nos motiva para organizar cosas nosotros también. La pena es haber cambiado de ciudad y haber perdido contactos por el camino, pero supongo que los años de eventos que llevo encima podrán servir para algo.

Pero hay cosas que nos dan muchísima pena, como el caso de Aragón. Ver que unos niños que podrían estar siendo tratados no lo son por cuestiones que no llegamos a entender, nos tira para atrás. Ver que, a pesar del apoyo de toda la comunidad, no hay manera de que aprueben que esos niños sean tratados con el único medicamento que hay para hacer que Duchenne vaya más lento es demencial. El tiempo pasa y no vuelve y Duchenne no da tregua.

Esta semana vamos a acabar con una canción que acabamos de descubrir y que a Pablo le encanta cada vez que suena en la radio. A ver si os gusta 🙂

Hasta la semana que viene y Feliz Navidad.

Semana 4: de sueños

Esta semana hemos conocido #ElSueñodeRafa, un sueño que es nuestro sueño y el de todos, un sueño que nos hace luchar, caer y levantarnos, tener esperanza y seguir para adelante. Su sueño, el sueño de un luchador superheroe, es llenar su vida de momentos sin que nada le ponga límites. Su sueño es acabar con el supermalvado Duchenne.

Seguir leyendo «Semana 4: de sueños»

Semana 3: de altibajos

Esta semana ha sido, digamos, bastante jodidilla.

El lunes vacunaron a Pablo contra la gripe y el martes tenía tantos mocos que ya no pudo ir a la guarde en toda la semana.

Además, le empezó a subir la fiebre y el jueves acabamos en urgencias. Y es que una de las cosas que nos dijeron, ya antes de confirmarnos el diagnóstico, es que los niños con Duchenne tienen que tener cuidado con las infecciones pulmonares, ya que no pueden expulsar bien los mocos.

Así que ahí nos veis a nosotros que hemos pasado de pensar «bah, si solo son mocos» a «uy uy uy…Pablo tiene tos» y eso que no somos nada aprensivos.

Aunque no pudo ir a la guarde, Pablo no ha faltado a sus terapias y ha trabajado mucho y muy bien, menos el jueves que ya no podía con su alma. ¡Lo que ha cambiado nuestro Pablete desde va a terapia no tiene nombre! Y es que apenas hace tres meses no levantaba el culo del suelo y ahora nos cuesta que se siente. Ya solo falta un pequeño empujoncito para que empiece andar.

También os tenemos que contar que estuvo encantado con su primera sesión de hipoterapia, iba feliz de la vida subido a su pony.

Por otro lado, el martes nos llegaron nuestra camisetas de Duchenne Parent Project y nuestro calendario. Estamos encantados. Sentirse parte de la Asociación nos da mucha energia y fuerza para luchar por encontrar una cura para nuestros niños.

Aunque haya días en los que la realidad nos de una bofetada en la cara, porque a día de hoy la Distrofia Muscular de Duchenne no tiene cura y nosotros, antes que nada, somos realistas; las noticias sobre avances en la investigación y campañas de actuación están ahí y confiamos en que, antes o después, encuentren una cura.

Lo cierto es que en estas tres semanas hemos aprendido a establecer prioridades, porque una vez que te dicen que tu hijo tiene una enfermedad degenerativa pocas cosas peores te pueden pasar en la vida, así que le das un valor distinto a lo que antes eran problemas y todo lo pones en relación.

También hemos ganado cosas, sobre todo cariño y apoyo. Recibimos tanto cariño cada día que muchas veces nos quedamos sin palabras, porque el cariño sincero  y la solidaridad cuando tienes un problema es de lo más reconfortante que hay en el mundo.

De todas formas, cuando cerramos la puerta y nos preparamos para ir a la cama, no podemos dejar de sentir tristeza e impotencia y a vivir con eso, aún no hemos aprendido

 

 

 

 

 

 

 

 

Semana 2: de luces y sombras

En esta segunda semana con Duchenne nuestra vida se va adaptando y amoldando a las necesidades que ahora mismo nos están surgiendo.

Estamos aprendiendo tanto que hemos incorporado a nuestro lenguaje diario palabras como genética, exón, distrofina y utrofina; es como si lleváramos leyendo sobre ello años.

Aún nos estamos haciendo a la idea de que nuestro Pablete tiene una enfermedad para la que todavía no hay cura y que podría reducir de forma drástica su esperanza de vida si nadie encuentra un remedio a tiempo.

Tenemos pánico al tiempo, vivimos con ansiedad cada día y con pesadillas cada noche. A veces sentimos que alguien nos está apretando el corazón muy fuerte y no nos deja respirar. Seguimos llorando cuando pensamos en el futuro y hemos pedido ayuda profesional para que nos enseñen como afrontar que nuestro pequeño tiene DMD.

A Chris le ha costado mucho volver a trabajar con normalidad, de hecho hasta el viernes no fue capaz. Menos mal que en su empresa han tomado conciencia al segundo de la situación y le han permitido tomarse su tiempo para afrontar la realidad y hacerse con la situación.

Yo apenas he cosido esta semana, no he tenido fuerzas, y el miércoles dejé mi trabajo en la oficina para poder dedicar a Pablo todo el tiempo posible y tener también tiempo para Héctor y sus necesidades.

Mucha gente me ha preguntado si realmente me siento bien dejando el trabajo y yo ni siquiera lo he pensado un segundo, me siento mejor así. A lo largo de estos 40 años la vida me ha enseñado lo que realmente importa y, de corazón, no hay nada que merezca tanto la pena.

Ver que Pablo es feliz nos da mucha fuerza y nos permite luchar por ofrecerle una vida plena y completa.

Sigue con terapia tres veces a la semana con super Rosa, con quien cada día consigue un logro más; esta semana ya va caminando agarrado a la mesa, se columpia, se tira él por el tobogán y ya come solo.

Aunque no para de hablar en un lenguaje que nadie entiende, propio de un niño que se está educando en un entorno bilingüe, hemos incorporado a la rutina de Pablo una sesión de logopedia en Aprona, porque toda ayuda es buena. Además, a partir del próximo miércoles, comenzará a hacer fisioterapia con caballos para reforzar el tronco y pasarlo bien.

Tenemos la inmensa suerte de vivir en una zona en la que la gente es muy solidaria y hay una estructura de apoyo asistencial que facilita el acceso a todas las terapias que Pablo necesita.

Esta semana también  ha servido para que nuestros amigos y familia fueran tomando conciencia de la situación y fueran configurando una red de apoyo que nos sustenta. Somos como una pandilla de superheroes donde cada uno, de forma inconsciente, va asumiendo un papel y desarrollando un superpoder.

En cuanto pasemos a la fase de aceptación tendremos que reunirnos todos en el cuartel general para organizar un plan de acción contra Duchenne.

Hasta la semana que viene.

wp-1448832833148.jpg

 

 

 

 

Ataluren para Sergio, Carlos y Mario. Los niños no pueden esperar más, ni tienen porqué.

En esta lucha que hemos tenido que iniciar hay abiertas muchas batallas ante las que no podemos quedarnos impasibles y no lo vamos a hacer.

Nos vamos a sumar a la lucha de Sergio, Carlos y Mario, tres niños aragoneses afectados de DMD los cuales, además de tener que luchar contra Duchenne, tienen que pelear contra la Consejería de Sanidad de Aragón que ha decidido no prescribirles Ataluren.

Ataluren es un medicamento administrable a niños a partir de 5 años, que mantengan la marcha y que tengan una mutación en el gen de la distrofina definida por los expertos como “sin sentido”. A día de hoy el medicamento ralentiza el desarrollo de la DMD.

Ataluren fue aprobado en 2014 por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y ha sido autorizado para uso compasivo en niños enfermos de Duchenne en otras Comunidades Autónomas.

Seguir leyendo «Ataluren para Sergio, Carlos y Mario. Los niños no pueden esperar más, ni tienen porqué.»

Y el mundo se te cae encima

Esta semana ha sido la peor semana de nuestras vidas.

Después de meses de pruebas, preocupaciones y negación nos han dicho que nuestro ángel, nuestro muñeco de ojos inmensos, la alegría de nuestras vidas, nuestro bebé, nuestro Pablo tiene distrofia muscular de Duchenne.

La distrofia muscular de Duchenne es una enfermedad degenerativa que no tiene cura y que lentamente va destruyendo los músculos. Está causada por una mutación en el gen responsable de la producción de una proteína llamada Distrofina, que regenera microroturas en los músculos. Debido a esa mutación, la proteína no puede ser producida, los músculos no se recuperan y se van perdiendo funciones. Primero se ve afectada la movilidad, que hace que los afectados necesiten silla de ruedas en torno a los 12 años y, de forma progresiva, se van reduciendo sus capacidades, acortando su esperanza de vida, ya que pocos superan la década de los 30.

Sentados en la consulta de un hospital, rodeado de extraños, de repente se nos ha caído el mundo encima. Todos los planes de futuro se han ido en un minuto y nuestra vida ha vuelto a empezar.

Llevamos una semana llorando y llorando sin fin, leyendo sin parar y aprendiendo cosas que no nos hubiera gustado saber nunca.

Pero también hemos descubierto que estamos rodeados de gente que nos quiere, nos apoya y nos protege de forma incondicional.

Hemos visto a nuestros ángeles de la guarda: a Rosa, a Cristina y la gente de Aprona, que nos ha arropado con todo su cariño, a Laura, a quien le debemos todo, y las enfermeras y a los médicos del Costa, que nos han hecho sentir que no somos un número.

Hemos conocido a un grupo de superheroes que, a modo de Asociación Duchenne Parent Project, luchan con uñas y dientes por encontrar una cura para sus hijos y que nunca te dejan solo.

Hemos abierto una puerta a la esperanza porque hay quien no para de investigar para que nuestros niños se recuperen y superen a Duchenne.

Y, por último, nos hemos unido como guerreros a la lucha contra esta enfermedad con la que, entre todos, vamos a acabar.

Hoy empieza el resto de nuestra vida.
Hoy comenzamos a desafiar a Duchenne.

image

Desafiamos al destino

“Desafiamos al destino” es un proyecto innovador dirigido y creado por jóvenes entre 12-18 años de la comunidad Duchenne/Becker. Este proyecto consiste en la creación de una red social para jóvenes pacientes del síndrome de Duchenne y el síndrome de Becker. Una red social que pretende la no exclusión, donde poder compartir su día a día con amigos y generar así un aumento de su propia valoración personal.

Origen: Desafiamos al destino