Semana 2: de luces y sombras

En esta segunda semana con Duchenne nuestra vida se va adaptando y amoldando a las necesidades que ahora mismo nos están surgiendo.

Estamos aprendiendo tanto que hemos incorporado a nuestro lenguaje diario palabras como genética, exón, distrofina y utrofina; es como si lleváramos leyendo sobre ello años.

Aún nos estamos haciendo a la idea de que nuestro Pablete tiene una enfermedad para la que todavía no hay cura y que podría reducir de forma drástica su esperanza de vida si nadie encuentra un remedio a tiempo.

Tenemos pánico al tiempo, vivimos con ansiedad cada día y con pesadillas cada noche. A veces sentimos que alguien nos está apretando el corazón muy fuerte y no nos deja respirar. Seguimos llorando cuando pensamos en el futuro y hemos pedido ayuda profesional para que nos enseñen como afrontar que nuestro pequeño tiene DMD.

A Chris le ha costado mucho volver a trabajar con normalidad, de hecho hasta el viernes no fue capaz. Menos mal que en su empresa han tomado conciencia al segundo de la situación y le han permitido tomarse su tiempo para afrontar la realidad y hacerse con la situación.

Yo apenas he cosido esta semana, no he tenido fuerzas, y el miércoles dejé mi trabajo en la oficina para poder dedicar a Pablo todo el tiempo posible y tener también tiempo para Héctor y sus necesidades.

Mucha gente me ha preguntado si realmente me siento bien dejando el trabajo y yo ni siquiera lo he pensado un segundo, me siento mejor así. A lo largo de estos 40 años la vida me ha enseñado lo que realmente importa y, de corazón, no hay nada que merezca tanto la pena.

Ver que Pablo es feliz nos da mucha fuerza y nos permite luchar por ofrecerle una vida plena y completa.

Sigue con terapia tres veces a la semana con super Rosa, con quien cada día consigue un logro más; esta semana ya va caminando agarrado a la mesa, se columpia, se tira él por el tobogán y ya come solo.

Aunque no para de hablar en un lenguaje que nadie entiende, propio de un niño que se está educando en un entorno bilingüe, hemos incorporado a la rutina de Pablo una sesión de logopedia en Aprona, porque toda ayuda es buena. Además, a partir del próximo miércoles, comenzará a hacer fisioterapia con caballos para reforzar el tronco y pasarlo bien.

Tenemos la inmensa suerte de vivir en una zona en la que la gente es muy solidaria y hay una estructura de apoyo asistencial que facilita el acceso a todas las terapias que Pablo necesita.

Esta semana también  ha servido para que nuestros amigos y familia fueran tomando conciencia de la situación y fueran configurando una red de apoyo que nos sustenta. Somos como una pandilla de superheroes donde cada uno, de forma inconsciente, va asumiendo un papel y desarrollando un superpoder.

En cuanto pasemos a la fase de aceptación tendremos que reunirnos todos en el cuartel general para organizar un plan de acción contra Duchenne.

Hasta la semana que viene.

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Ataluren para Sergio, Carlos y Mario. Los niños no pueden esperar más, ni tienen porqué.

En esta lucha que hemos tenido que iniciar hay abiertas muchas batallas ante las que no podemos quedarnos impasibles y no lo vamos a hacer.

Nos vamos a sumar a la lucha de Sergio, Carlos y Mario, tres niños aragoneses afectados de DMD los cuales, además de tener que luchar contra Duchenne, tienen que pelear contra la Consejería de Sanidad de Aragón que ha decidido no prescribirles Ataluren.

Ataluren es un medicamento administrable a niños a partir de 5 años, que mantengan la marcha y que tengan una mutación en el gen de la distrofina definida por los expertos como “sin sentido”. A día de hoy el medicamento ralentiza el desarrollo de la DMD.

Ataluren fue aprobado en 2014 por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) y ha sido autorizado para uso compasivo en niños enfermos de Duchenne en otras Comunidades Autónomas.

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Y el mundo se te cae encima

Esta semana ha sido la peor semana de nuestras vidas.

Después de meses de pruebas, preocupaciones y negación nos han dicho que nuestro ángel, nuestro muñeco de ojos inmensos, la alegría de nuestras vidas, nuestro bebé, nuestro Pablo tiene distrofia muscular de Duchenne.

La distrofia muscular de Duchenne es una enfermedad degenerativa que no tiene cura y que lentamente va destruyendo los músculos. Está causada por una mutación en el gen responsable de la producción de una proteína llamada Distrofina, que regenera microroturas en los músculos. Debido a esa mutación, la proteína no puede ser producida, los músculos no se recuperan y se van perdiendo funciones. Primero se ve afectada la movilidad, que hace que los afectados necesiten silla de ruedas en torno a los 12 años y, de forma progresiva, se van reduciendo sus capacidades, acortando su esperanza de vida, ya que pocos superan la década de los 30.

Sentados en la consulta de un hospital, rodeado de extraños, de repente se nos ha caído el mundo encima. Todos los planes de futuro se han ido en un minuto y nuestra vida ha vuelto a empezar.

Llevamos una semana llorando y llorando sin fin, leyendo sin parar y aprendiendo cosas que no nos hubiera gustado saber nunca.

Pero también hemos descubierto que estamos rodeados de gente que nos quiere, nos apoya y nos protege de forma incondicional.

Hemos visto a nuestros ángeles de la guarda: a Rosa, a Cristina y la gente de Aprona, que nos ha arropado con todo su cariño, a Laura, a quien le debemos todo, y las enfermeras y a los médicos del Costa, que nos han hecho sentir que no somos un número.

Hemos conocido a un grupo de superheroes que, a modo de Asociación Duchenne Parent Project, luchan con uñas y dientes por encontrar una cura para sus hijos y que nunca te dejan solo.

Hemos abierto una puerta a la esperanza porque hay quien no para de investigar para que nuestros niños se recuperen y superen a Duchenne.

Y, por último, nos hemos unido como guerreros a la lucha contra esta enfermedad con la que, entre todos, vamos a acabar.

Hoy empieza el resto de nuestra vida.
Hoy comenzamos a desafiar a Duchenne.

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Desafiamos al destino

“Desafiamos al destino” es un proyecto innovador dirigido y creado por jóvenes entre 12-18 años de la comunidad Duchenne/Becker. Este proyecto consiste en la creación de una red social para jóvenes pacientes del síndrome de Duchenne y el síndrome de Becker. Una red social que pretende la no exclusión, donde poder compartir su día a día con amigos y generar así un aumento de su propia valoración personal.

Origen: Desafiamos al destino

Si quieres conseguir cosas en la vida,
no te quedes mirando la escalera.
Empieza a subir, escalón por escalón,
hasta que llegues arriba.