Equilibrio

Había pensado hablar hoy de la falta de reflejos tendinosos en los pacientes de Duchenne, que es algo que a mi me llama mucho la atención porque de pequeña me resultaba tan curioso como saltaba la pierna sola al darte un golpe en el tendón de la rodilla, pero no entendía la razón por la que cada vez que iba de pequeña a la revisión médica me daban con el martillo en ese tendón y qué importancia podía tener eso para la salud de los niños. Así que la primera vez que vi que a Pablo no le pasaba me quedé helada.

Pero la verdad es que tampoco nos altera mucho nuestro día a día; así que he pensado hablaros de la falta de equilibro en los afectados por Duchenne. Y es que debido a la falta de tono y fuerza muscular es muy común que se produzcan desequilibrios frecuentes y caídas.

Esto es algo que se produce a lo largo de toda la fase ambulatoria, si bien su incidencia es mayor en las etapas tempranas de los Duchenne que empiezan a andar muy tarde o en la etapa anterior a la perdida de la ambulación, cuando el músculo está más afectado, la retracción del tendón de Aquiles les hace andar de puntillas y no pueden compensar este desequilibrio ni con la postura.

En nuestro caso, las caídas se producían mucho más a menudo cuando Pablo era pequeño, y a veces eran caídas tontas sin consecuencias graves, pero en un par de ocasiones tuvimos que ir al hospital porque, además, le faltaban los reflejos para prevenir el golpe gordo, así que tampoco anticipaba los brazos como otros niños, así que el golpe iba a la cabeza.

Ahora se cae porque es un niño que hace mucho el cabra, pero mucho menos por Duchenne porque gracias a la fisioterapía, a los cortis y a algunos suplementos es más fuerte y más hábil. Pero, además, ha aprendido a caer y ha aprendido lo que tiene que hacer cuando ve que se está cayendo, digamos que ha sustituido la falta de reflejos con el conocimiento.

La cosa es que esta falta de equilibrio es la que les hace tener dificultades a la hora de subir y bajar escaleras, correr, estar de puntillas o lo que les hace no querer montar en bici; pero también lo que les hace es que van adaptando su postura para ir equilibrando como pueden el sentimiento de desequilibrio, que es lo que va haciendo más visible este síntoma.

Y es que la falta de equilibrio parece que no se ve, pero se siente en cada paso que dan, en su miedo para hacer determinadas cosas, en las cicatrices, en el vértigo de los padres cuando van corriendo o suben escaleras sin ayuda y en el orgullo que sentimos cuando consiguen hacer algo ellos solos a pesar de todo.


Hoy os quiero compartir un vídeo muy chulo realizado en el último Congreso Internacional de Duchenne Parent Project España y en el que tuve el placer de trabajar junto con nuestro amigo Pablo Gabandé.

El vídeo es la tercera parte de una serie en la que diferentes investigadores, médicos y profesionales hablan sobre Duchenne, pero en esta ocasión se incluyen los testimonios de familiares y pacientes de Duchenne y Becker y, además, se habla sobre el futuro de Duchenne.

Creo que os va a encantar y a emocionar.

Respiración

«La mayoría de las personas con DMD mueren por complicaciones derivadas del debilitamiento muscular respiratorio, que se inicia a la edad de 10 a 14 años.» www.desafioduchenne.org

Hoy os voy a hablar del síntoma que más quebraderos de cabeza me da cuando pienso en Duchenne, mucho más que otros síntomas como la perdida de la ambulacion, los problemas cognitivos o de comportamiento.

No es que altere mucho nuestro día a día ahora mismo, porque Pablo es pequeño aún y apenas tiene catarros, ni ronca cuando duerme, ni tiene apnea, ni anginas, ni faringitis ni otros problemas respiratorios; solo tuvo una neumonía meses antes de tener el diagnóstico genético confirmado, cuando tenía apenas un año y medio, y fue por una negligencia médica.

Pero lo cierto es que la salud respiratoria de Pablo es una de las cosas que más cuidamos, porque, como todo la prevención y el cuidado temprano es vital.

Y ¿cómo lo hacemos?

Lo primero evitando enfermedades respiratorias con la inmunización, añadiendo al calendario de vacunación obligatorio todas aquellas contra virus que afecten a las vías respiratorias y, fundamental, vacunar contra la gripe cada año.

Y, además, teniendo mucho cuidado con los cambios de temperatura, con la exposición a los virus y bacterias, previniendo catarros o suministrando antibióticos ante los primeros síntomas de infección respiratoria para evitar complicaciones.

Lo segundo, entrenando el músculo con terapia respiratoria, introduciendo ejercicios de fisio respiratoria en las sesiones de fisioterapia, llevando a cabo sesiones específicas de fisio respiratoria e incorporando juegos en la vida diaria que le ayuden a fortalecer la musculatura de forma constante y divertida.

Y, tercero, vigilancia constante.

Primero y principal por el neumólogo desde el mismo día del diagnóstico y con revisiones periódicas, porque el desgaste no se produce de la noche a la mañana y es mejor poner medidas preventivas y utilizar medios en caso necesario que mejoren la calidad de vida y eviten males mayores.

Es cierto que la función pulmonar se suele conservar en buen estado en los primeros estados de la enfermedad y que cuando empieza a ser más preocupante es en el momento en el que los pacientes pierden la ambulación, pero es importante que el neumólogo lleve a cabo una evaluación de la función pulmonar constante para que, además de controlar su estado, los niños desde pequeños pierdan el miedo y estén familiarizados con el equipo de medición y control, que utilizarán mucho más a medida que vaya avanzando la enfermedad.

Y también aprendiendo a identificar síntomas que pueden dar pie a pensar que hay algún problema respiratorio como infecciones respiratorias frecuentes, mayor cansancio, sensación de falta de aliento, dolores de cabeza frecuentes, mayor dificultad para dormir o para despertarse, dificultad para prestar atención…

A medida que va avanzando la enfermedad los pacientes irán introduciendo sistemas que les faciliten la función respiratorio como respiración asistida o tos asistida, y este síntoma se hace mucho más evidente de lo que es ahora mismo para nosotros, pero la buena forma del aparato respiratorio puede retrasar notablemente el uso de esos sistemas invasivos.


Antes de despedirme hoy os dejo uno de los documentos que más utilizo yo para conocer la enfermedad, aprender como manejarla mejor y ofrecer a Pablo el mejor estándar de cuidado posible: la GUÍA PARA FAMILIAS SOBRE DIAGNÓSTICO Y MANEJO DE LA DISTROFIA MUSCULAR DUCHENNE elaboradas por TREAT-NMD.

Cansancio

A medida que me he ido familiarizando con la enfermedad y he ido conociendo niños, chicos y hombres con Duchenne, me he ido dando cuenta de lo mucho que les afecta el cansancio en su vida.

Es algo que resulta lógico teniendo en cuenta el tipo de enfermedad que es Duchenne, ya que la debilidad muscular hace que no se recupere el músculo tras un esfuerzo ni de la misma manera que a una persona sana, ni con la misma rapidez.

Así que, independientemente de la edad y del estado en el que se encuentra el paciente, los afectados por Duchenne se cansan mucho. Los pequeños quizá muestren el cansancio más evidente porque les ves tirados en el sofá o sin ganas de nada, pero todos los afectados se cansan, porque incluso mover los dedos de las manos puede suponer un esfuerzo agotador.

Solo tenemos que pensar en como nos sentimos nosotros cuando empezamos a ir al gimnasio, como tenemos las piernas cuando escalamos una montaña después de mucho tiempo sin ir, como sentimos los brazos cuando estamos haciendo obra en casa y tenemos que pintar las paredes, como nos duelen los dedos cuando tenemos que escribir mucho rato, o como nos duele el pecho cuando tenemos un catarro y no dejamos de toser en tres días.

Lo bueno es que nosotros, que estamos sanos, sentimos alivio en unos días; los afectados por Duchenne pueden llegar a recuperarse de ese cansancio extremo, pero nunca deberían llegar a sentirlo.

Y es que el músculo de un paciente con Duchenne no puede estar sin moverse mucho tiempo, pero tampoco puede agotarse nunca, porque entonces podría no recuperarse de ese agotamiento y ser consecuencia de males mayores.

En la mayoría de los casos, el agotamiento muscular se hace visible en la orina, que se vuelve muy oscura. No siempre llega a ser rabdomiólisis, que se produce solo en casos extremos, pero sí que puede llegar a producirse un daño muscular irrecuperable.

Por eso es tan importante gestionar los momentos de movimiento y reposo, y por eso también es tan importante que el músculo este bien entrenado y se encuentra en buena forma, lo que se consigue con terapia física global.

Yo os voy a reconocer que en nuestro caso no llega a ser un problema, porque Pablo tiene el musculo bien entrenado gracias a la terapia física, los masajes y los estiramiento, pero además tiene la capacidad de autorregular ese cansancio y es bastante hábil ahorrando energía cuando tiene que hacerlo o es capaz de pasar una mañana entera descansando en sofá después de un día movido, pero no deja de ser un niño de cinco años.

Claro que hay trucos para regular el ejercicio, como permitirle ir en carrito cuando vamos a una fiesta o de camino al parque, porque así dedica toda su energía a jugar, o dejarle jugar con la tablet o ver la tele mientras está en el sofá cuando hemos estado mucho tiempo fuera andando o jugando… cada uno puede encontrar sus propios métodos según la edad y la capacidad, pero sin limitar sus ganas de disfrutar de sus aficiones, siempre apoyando su inclusión en todas las actividades en las que quieran participar y sin cortar su independencia y autonomía.


Antes de despedirme hoy quiero compartiros un vídeo muy interesante que se grabó hace unos tres años coincidiendo con el Día Mundial de la Concienciación Duchenne en el que se mostraban los primeros síntomas de Duchenne, que pueden resultar claves para un diagnóstico temprano de la enfermedad.

Lenguaje

Si buscamos en Google «el lenguaje en los niños con Duchenne» nos aparecen un montón de resultados sobre este tema, muchos artículos científicos, citas de guías, extractos de documentos donde se reconocer este síntoma y se dan pautas sobre cómo abordar este tema; sin embargo, en el día a día, no todo el mundo relaciona la enfermedad con este tipo de trastornos, ni siquiera entre las familias de los pacientes.

Es cierto que lo primero que nos aprendemos al leer sobre la Distrofia Muscular de Duchenne es que produce debilidad muscular y que nuestro primer miedo es que nuestro hijo pierda la movilidad de forma progresiva, pero a medida que convivimos con la enfermedad nos damos cuenta de lo grave que es este trastorno y lo relevantes que son sus consecuencias.

Y es que el retraso en el lenguaje no solo implica un retraso den la articulación o la pronunciación de las palabras, no solo significa que no se pueda entender lo que se dice; un retraso en el lenguaje supone una dificultad de expresión, de comprensión, de organizar frases e historias, de saber usar preposiciones, de emplear y organizar correctamente artículos y sustantivos (su género y número), de saber conjugar verbos….

Evidentemente, este retraso en el lenguaje y/o en el habla que manifiestan los afectados por Duchenne les causa un gran problema de aprendizaje que puede ser de gran trascendencia en su evolución personal, escolar y social e incluso esté relacionado con otros problemas de conducta, debido a la falta de recursos lingüísticos que hacen muy complicada su relación con el resto del mundo y que les llega a originar una gran ansiedad y frustración.

Así que, hay que abordar este síntoma desde diferentes frentes y con diferentes profesionales como logopedas, terapeutas de audición y lenguaje, pedagogos, neuropiscólogos e incluso con el mismo fisioterapeutas que ayuda en el desarrollo de los músculos implicados en el habla.

Es cierto que no todos los niños se desarrollan al mismo ritmo, pero en el vídeo que os pongo a continuación Pablo tenía ya dos años y medio y apenas balbuceaba palabras; cuando en teoría un niño de su edad comienza a hacer comentarios sobre lo que pasa a su alrededor, puede formar frases de dos o tres palabras, se refiere a si mismo por su nombre, tiene un cierto vocabulario comprensible, repite palabras….

Es verdad que debido al gran desarrollo de la inteligencia musical, en el caso de Pablo, cantando era otra cosa y se le entendía más que cuando hablaba; pero aún así, el retraso del lenguaje era más que evidente y, desde luego, estaba acompañado de un retraso madurativo y de aprendizaje.

Y, aunque el avance es progresivo y últimamente muy llamativo en cuanto a comunicación y aprendizaje, aún muestra un retraso con respecto a su edad.

Y, sinceramente os digo, es uno de los síntomas que, en global, más quebraderos nos da a nosotros en nuestro día a día.


Y para seguir compartiendo recursos importantes sobre Duchenne, os voy a dejar un link a unos vídeos muy interesantes y útiles sobre cómo abordar la enfermedad en todos los sentidos: corticoides, cirugía, corticoides, anestesia, tratamiento físico, fases, transiciones, aprendizaje, ortopedia, etc.

Casi cualquier duda queda aclarada en estos vídeos. Son imprescindibles, os lo garantizo.

Como muestra, os dejo un ejemplo relacionado con el tema de hoy.

Escaleras

Debido a la debilidad muscular propia de la misma enfermedad, hay muchas cosas que a los afectados por Duchenne les cuesta un verdadero esfuerzo hacer. Una de esas cosas es subir y bajar, sobre todo bajar, escaleras.

Es una habilidad que cuesta adquirir al principio de la enfermedad, que les cuesta mucho hacer solos y de las primeras que, una vez que va avanzando la enfermedad, pierden.

Es verdad que no a todos les afecta Duchenne igual, pero si que os podemos contar que en el Duchenne que tenemos en casa las escaleras es uno de los logros que más está costando conseguir, sobre todo hacerlo alternando los pies.

Y es que lo de subir y bajar escaleras implica el movimiento de muchos músculos, supone tener fuerza y equilibrio y es un ejercicio que produce mucho desgaste y para el que hay que hacer un verdadero esfuerzo.

Si no tenemos ningún problema físico, no nos damos cuenta de todo lo que hacemos al subir y bajar escaleras, pero solo tenemos que pensar en lo mucho que nos cuesta bajar cuando tenemos agujetas o subir cuando estamos cargados.

¿Habéis pensado alguna vez en la cantidad de veces que usamos escalones o escaleras a lo largo del día?

¿Os imagináis que cada vez que lo hacéis lleváis 25 kilos encima? ¿y hacerlo de puntillas siempre?

Eso es a lo que se enfrentan nuestros niños durante años y trabajan mucho en sus sesiones de fisio cada día para subir y bajar con menos problemas y les supone una gran frustración no poder hacer o hacerlo más despacio que los demás.

Por cosas como estas Duchenne nos quita calidad de vida cada día… y por cosas como estás os pedimos comprensión, empatía y, por supuesto, ayuda para la investigación.

Así que hoy lo que os voy a compartir es el link a la zona web de Duchenne Parent Project España donde os explican la cantidad de formas que hay para colaborar económicamente con toda la comunidad Duchenne

Estas de la imagen solo son algunas, pero hay muchas maneras de ayudarnos, porque la única forma que tenemos de curar a nuestros hijos es con investigación y para ello necesitamos mucha inversión privada, porque más opciones no hay.

Muchas gracias de antemano por vuestra ayuda.

¡Hasta mañana!

Camino del 7 de septiembre

Dentro de pocos días será 7 de septiembre de nuevo y, como cada año desde que nos dieron el diagnóstico en 2015, queremos hacer algo especial para concienciar sobre la existencia de esta enfermedad.

Tal y como podemos leer en la web worldduchenneday.org

«Uno de cada 5.000 niños recién nacidos en el mundo se ve afectado por una enfermedad rara y mortal: la distrofia muscular de Duchenne (DMD). Parece un grupo pequeño, pero los 250.000 pacientes en todo el mundo piensan en grande y tienen grandes sueños. Los padres de Duchenne han establecido organizaciones en sus países, y todos ellos trabajan día a día para garantizar el acceso a la atención, mejorar la investigación, educar a los pacientes y sus familias.»

Entre esos niños y esas familias estamos nosotros, estáis vosotros también y vuestras familias, vuestros amigos, terapeutas, profesores, vecinos, monitores, compañeros de trabajo… millones de personas que están ahí, a nuestro lado, poniendo su granito de arena para mejorar nuestra vida.

Se me ha ocurrido que, además de compartir todos los recursos disponibles, para que todas esas miles de personas podamos compartirlos en nuestras redes y concienciar al mundo; este año he pensado hablaros de algunos de los síntomas de Duchenne que las familias conocemos, pero que muchas veces son difíciles de ver, sobre todo cuando los críos son pequeños, que nadie identifica con la enfermedad, pero que alteran nuestro día a día.

Y es que, como vais a ver en el vídeo que os voy a compartir a continuación, hay un momento en el que Duchenne no se ve mucho, solo los que viven día a día con la enfermedad son conscientes de ellos.

Los niños de este vídeo, como nuestro Pablo, son niños que van más despacio, a los que les cuesta levantarse del suelo, que saltan con dificultad, que se cansan mucho, que tienen más o menos retraso en el lenguaje, con los gemelos hiperdesarrollados. Niños que van a terapia física en vez de jugar un partido los domingos, que utilizan carrito mientras sus compañeros van corriendo de la mano de sus padres, muchos duermen con férulas nocturnas, que saben lo que son masajes y estiramientos, que toman medicación diaria (y no poca), que van al hospital muchas veces al año, a los que les han hecho pruebas médicas que muchos adultos ni conocen, que dejan de ir al colegio por participar en el ensayo de algún medicamento, que lloran y tienen rabia porque no pueden participar en todos los juegos del colegio, que pierden amigos porque no pueden seguir el mismo ritmo… pero todas estas cosas no se ven. Y al no verse, muchas personas no entienden ni su comportamiento en la fila de supermercado, ni su ritmo en el parque, ni su cansancio después de un cumpleaños…

Pero si todos los vemos el vídeo, lo compartimos, quizá seamos capaces de concienciar a la sociedad de que, a pesar de todo lo que viven, ellos solo quieren ser niños.

Os doy las gracias, porque sé que todos vais a difundir el vídeo por todos lados que podáis, y os pido otras cosa más, que pongáis este globo rojo en vuestros perfiles sociales (Facebook, Instagram, Twitter, Linkedin Whatsapp… en cualquiera que utilicéis.)

Y os emplazo para mañana, en el que, además de seguir compartiendo recursos, os enseñaré el primero de esos síntomas de Duchenne.

Metas y sueños

Hay algo que te quita Duchenne y lo hace despacito y poco a poco, sin que te des cuenta, atacando por varios frentes, hasta que un día te das cuenta de que han desaparecido tus propios sueños.

No es que dejes de soñar, porque no dejas de soñar con acabar con Duchenne, sino que dejas de tener aspiraciones propias y deseos personales. Sin darte cuenta te empiezas a centrar en una sola cosa que es tu hijo y su enfermedad, y te olvidas de muchísimas cosas que hasta entonces eran importantes para ti como individuo. Y es algo que puede que sea natural, teniendo en cuenta la naturaleza del problema al que te enfrentas, pero a la larga te causa un gran problema mental y físico, produce desgaste, desilusión y frustración.

Puede que no sea algo que le pase a todo el mundo, pero si es algo que a mi, como cuidadora principal, me pasa.

Y lo peor es que no solo es culpa de Duchenne, no es justo echarle la culpa en exclusiva, porque también es culpa nuestra, culpa de la comunidad y de la sociedad en la que vivimos.

Os explico mi punto de vista.

Por un lado es culpa de Duchenne porque es una enfermedad degenerativa sin cura que afecta a lo que más quieres del mundo: tus hijos. Es algo de una inmensidad tan inmensa, que produce un dolor tan grande, que requiere una inversión de tiempo y energía tan grande, que es difícil pensar en nada más allá. Te revuelve por dentro, te da la vuelta y te vuelve a girar, te lleva a vivir con ansiedad permanente, en constante alerta, en continua sensación de duelo, y estas son sensaciones que bloquean los sueños y las esperanzas.

Claro que tienes esperanzas y sueños, esperanza en la ciencia y la investigación, y sueñas con acabar con Duchenne, pero de nuevo, son metas y sueños tan grandes, y que dependen tan poco de ti mismo, que no son sueños propios.

Por otro lado, es culpa de uno mismo, porque dejas todo de lado por que la vida de tu hijo sea lo mejor posible, porque pueda cumplir sus sueños, porque esté sano, porque tenga las mejores terapias, los mejores profesionales, todas las medicinas, suplementos, los juegos. Porque tenga amigos, porque juegue, porque esté incluido, porque tenga acceso a todo lo que necesita, porque no se olvide ni una cita, porque le vean todos los médicos que han de verle.

Y tú, en ese proceso, vas siendo cada vez más pequeño. Tus lecturas son sobre Duchenne, sobre leyes, sobre trámites de inclusión, sobre ciencia, sobre avances y no tienes tiempo de mucho más. Y gastas energía en hacer que la vida de los demás sea lo más fácil y te llegas a olvidar de tu propia vida. Y de repente un día te preguntan sobre un tema que no tiene que ver con Duchenne, te preguntan sobre arte, leyes o cine y te quedas en blanco.

Incluso te sientes culpable cuando te paras a pensar en lo que te apetecería estar haciendo, en la de cosas que te has quedado sin hacer, en lo que podrías haber avanzado en lo profesional….porque tu ya no eres lo importante y te parece egoísta pensar en ti teniendo en cuenta lo que le espera a tu hijo. Y te sientes como un trapo cuando imaginas tu futuro, pero es que no tienes derecho a pensar en otro futuro.

También tiene algo de culpa la comunidad que nos rodea, porque de repente tú no eres tú, eres la madre de alguien, la super, la fuerte, la increíble… y ya solo tienes un problema: tu hijo con Duchenne. Entendedme bien, no es que no sea verdad que eso sea lo más importante, pero es que en nuestra vida hay otros problemas, objetivos y metas que no tienen que ver con Duchenne y que son los mismos que tiene cualquier persona.

Pero al cabo de un tiempo, sientes que ya no formas parte de los grupos de los que antes formabas parte, porque o no te llaman para hacer las cosas que hacías antes o, cuando te llaman, no tienes tiempo para aficiones. Ya no te cuentan problemas que antes te contaban, porque suponen que ya no te interesan o no tienes tiempo para escucharlos. E incluso en tu dinámica de vida te vas aislando porque no quieres molestar a nadie con problemas que nadie quiere escuchar o, de nuevo, porque no tienes tiempo de llamar y preguntarles a los demás cómo están. Y esto te lleva a un aislamiento social que te impide desarrollar aficiones fuera de Duchenne y vas perdiendo metas y sueños por el camino.

Y luego también está la sociedad que te dificulta muchísimo eso de perseguir tus sueños.

Por un lado no te deja conciliar. Si trabajo y maternidad es complicado, trabajo, maternidad, enfermedad y discapacidad es casi imposible. Si estás trabajando, te matas ajustando horarios, vacaciones y visitas médicas…así que acabas necesitando trabajar menos horas, con lo que tienes menos salario y menos oportunidades, así que tus aspiraciones laborales se van a la porra. Si no estás trabajando, ni sueñes con volver al mundo laboral, porque hay trabajos que son imposibles (el mio debe ser uno de ellos).

Por otro lado, no te permite ni pensar en que vas a tener una vida en la que no esté presente tu hijo, porque le vas a tener que cuidar tu. Porque, a no ser que te lo puedas permitir, no hay recursos públicos para que tu hijo tenga un cuidador, una vida sin ti, una casa propia, una vida independiente de ti. Ojo, en otros países sí hay, y los afectados por Duchenne viven solos, con un cuidador que le atiende, le ayuda y le permite tener su propia vida, tomar sus propias decisiones, tener sus propias relaciones y sus problemas sin tenerte que tener a ti siempre ahí…¿Os imagináis vuestra vida teniendo que llevar a vuestros padres a todos los lados? Y ahora…¿os imagináis que tenéis que dejarlo todo porque tenéis que ir con vuestros hijos a todos los lados? A la Universidad, de copas, de viaje, conciertos, quedadas…

Claro que también es verdad que, al menos en nuestro país, no podemos echarle la culpa de todo al Estado, porque no podemos olvidarnos de lo que piensa nuestra sociedad cuando delegamos los cuidados a otras personas o no nos ocupamos directamente de todo….

Así que por unas cosas o por otras, dejas de tener sueños para hacer, ni más ni menos, lo que debes; mientras miras desde la barrera las vidas de los demás añorando tener meta accesibles, sueños pequeños y una vida propia.

Rutinas, conductas y otros problemas

Nuestro primer verano en la ciudad esta siendo un infierno, y no solo por el calor.

Y es que será por el cambio, por la falta de rutinas, por que no tenemos piscina o porque aquí no hay playa, pero Pablo llora, grita, niega y reniega todo el rato.

Vamos a partir de la base de que Pablo es un es un niño absolutamente social y cariñoso, que sigue dando los besos más maravillosos del mundo, al que llegas a adorar por encima de todas las cosas y al que la gente que conoce y le trata, quiere mucho. Además, cognitivamente, vemos que, por supuesto no en todos, pero en algunos ámbitos de la vida sobresale con respecto a algunos niños de su edad, todo condicionado con las cosas que le gustan más como la música, las matemáticas o los idiomas.

Su memoria en esos aspectos es brillante, incluso observamos que cada día tiene más memoria en cosas que antes era imposible que recordara como dónde están sus muñecos, en qué armario se guarda una sartén, la comida o su ropa. Pero luego hay otras cosas de las que pasa y que se le olvidan totalmente.

No podemos decir con nombre y apellidos que Pablo padezca cualquier otro tipo de trastorno que afecte a su conducta que no sea Duchenne; no tiene TDAH, ni autismo, ni TOC…pero sí es verdad que muestra algunos rasgos de varios trastornos definidos.

Cuando se obsesiona con algo, es difícil introducir variaciones; da igual que sea una camiseta, un tipo de pan, o un programa de TV; no hay mucho que se pueda hacer.
Repite frases, palabras o sonidos que le llaman la atención y emplea palabras que solo tienen sentido para él. Le cuesta iniciar y mantener el contacto visual
Le molestan y se asusta los ruidos muy altos y los gritos de los demás. Tiene estereotipias
Cambia de actividad sin acabar ninguna, le cuesta concentrarse, le falta constancia, se distrae, le cuesta seguir las normas.

Lo que sí destaca por encima de cualquier cosa son sus rabietas y enfados monumentales; tanto que la gente nos mira por la calle cuando grita, porque grita como cuando uno ya no puede más y suelta sapos por la boca, pero una media de 5 veces al día en un día bueno.

Grita cuando le llevamos la contraria, cuando cambiamos de actividad, cuando hay que salir a la calle, cuando hay que entrar en casa. cuando vamos en coche porque él quiere ir en metro, cuando vamos a la piscina, cuando nos vamos de la piscina (durante no, porque le encanta), cuando te levantas de su lado, cuando toca comer, cuando quiere jugar y estás haciendo la comida, cuando vamos a comprar, cuando no vamos a comprar, cuando quiere pan y no hay en el supermercado el pan que a él le gusta, cuando su hermano se va sin él, cuando se levanta y su padre está trabajando…en resumen: cuando algo no entiende o no comprende porqué pasa, cuando le cambias la rutina, cuando le cambias el escenario, cuando espera algo y no se cumple…Claro hay dos opciones, hacer siempre lo que el quiere, lo cual ni es posible, ni es sano, ni es recomendable para la educación de ningún niño, o intentas hacer una vida normal aguantando sus rabietas, sus gritos y su guantazos.

Así que, nosotros hacemos que la vida sea todo lo normal que podemos, con la ayuda inestimable de sus terapeutas y aplicando todas las técnicas a nuestro alcance para reducir esos momentos de irritación o de incertidumbre.

Acabamos de empezar con una agenda semanal completa de pictogramas para que siempre sepa lo que hay que hacer en cada momento, sin dejar nada a la improvisación, para que el comprenda que se mantiene una rutina constante y se sienta más seguro. Y hemos aprendido que pintando cada explicación hacemos que las entienda más deprisa y con menos tensión, así que no podemos salir a la calle sin nada para dibujar (menos mal que aplicaciones para el móvil hay mil). De este modo, él se hace una composición de lugar y de espacio en su cabeza y todo resulta un poco más sencillo.

Nos facilita de vida la música y el baile, así que buscamos como locos lugares en los que Pablo pueda bailar y cantar, pero claro, ni se puede siempre, ni se puede en cualquier lugar, ni se puede a cualquier hora… y menos en verano que todo está cerrado esperando al próximo curso. Menos mal que Madrid está lleno de cines de verano, eventos infantiles económicamente accesibles y algunos conciertos gratuitos, como los que hay en la Vaguada los fines de semana de Julio y Agosto.

Luego están los vídeos educativos de Youtube y las pelis de dibujos, que le mantienen atento, tranquilo y contento. Lo único malo es que hay que apagarlos y no puede estar todo el día delante de la tele. Así que, tras un rato de calma, vuelve el enfado….que comenzamos a controlar con los pictos y los dibujos.

Y también está la bendita IKEA y su zona de juegos de la cafetería, que Pablo adora. Se siente libre y rodeado de niños siempre es feliz, lo malo es que tampoco tiene muchos amigos aquí, lo cual también le causa una gran frustración.

Y, entre todo este maremagnum de dramas, llantos y búsquedas de modos de mantener a Pablo a gusto y feliz, para nosotros no hay momentos de paz, salvo cuando duerme y cuando está en terapia, porque siempre quiere estar acompañado o haciendo algo o está enfadado.

En estos momentos, nuestro estado de tensión y nervios está llegando a niveles nunca vistos. La mayoría de las veces no vemos solución, ni salida, ni hay recetas mágicas. Sentimos una cierta soledad y una gran impotencia, porque esta saturación tampoco nos permite pensar con claridad, ni dormir, ni nada de nada. Y seguramente veamos las cosas peor de lo que son, con lo cual todo es un círculo vicioso en el cual nos metemos cada vez más y nos cuesta salir.

Así que, para intentar salir de aquí con dignidad y sin rendirse, yo no he visto más que una solución…pedir cita con el psiquiatra, porque, al fin y al cabo, cuando no se puede solo, siempre hay que pedir ayuda a los profesionales.

Y mientras, seguiremos bailando cuando toque y llorando cuando no se pueda más.

Accesibilidad y seguridad, siempre.

Hoy os voy a hablar de uno de los primeros chicos con Duchenne en silla que conocí. En mi casa se le conoce más como «la sonrisa» pero bueno, él se llama Martín.

Él es para nosotros un símbolo de vida, de energía, se esperanza y de sueños cumplidos.

Él, que tiene Duchenne, 26 años y movilidad muy reducida, es pianista, que teniendo en cuenta lo mucho que le gusta a Pablo el piano podéis imaginar lo que significa esto para nosotros.

Además, como yo, nació un 20 de febrero….un pez en toda regla.

Tiene una familia para quitarse el sombrero, que más buena gente no se puede ser

Y, además de todo esto, tiene una de las sonrisas más bonitas que he visto.

Pues él, Martín, el martes pasado mientras venía a Madrid a tocar en el Auditorio Nacional, tuvo un accidente muy grave.

Iba a bajar del AVE usando la rampa que ponen para que los usuarios que necesitan silla de ruedas para moverse, bajen del tren (porque bajar las escaleras es imposible). Resulta que el tren arrancó de repente, antes de tiempo, con él en la rampa, y acabo cayendo a las vías.

Estuvo una hora ahí abajo, con el fémur y el húmero fracturado, tuvieron que operarle de urgencia, con el cuidado que hay que tener con los pacientes de Duchenne y lo peligrosa que es la anestesia.

Martín parece que evoluciona bien, pero lo mejor sería que nadie, nunca, jamás, volviera a pasar por el infierno que tuvo que pasar Martín y su familia.

Así que, por favor, señores de Renfe, ayúdennos a hacer que los trenes sean más accesibles y seguros. Muchas gracias.

Ni tan fuertes ni tan héroes

Ha terminado un curso bastante duro para nosotros, un curso lleno de sentimientos, de nervios, de miedos e incertidumbres, un curso muy emocional.

Y, aunque me cuesta, porque he aprendido (o me han enseñado) que no hay que ser valientes y apechugar con todo, os voy a confesar algo.

No, no somos felices todos los dias, no vivimos todos los días, no podemos con todo y no llegamos a todo.

No somos de admirar, porque maldecimos cada día la vida que le ha tocado vivir a nuestro enano, nos enfadamos por sus rabietas, su carácter, sus dificultades.

Nos molesta cuando la gente nos mira en el parque porque vamos despacio, cuando nos miran en el supermercado porque Pablo grita, cuando usan el ascensor del metro sin necesidad y no nos dejan subir, cuando ocupan las plazas de movilidad reducida para echarse la siesta en el coche o cuando alguien dice cosas como «uy, tu eres muy mayor para ir en carrito’….

Hay días que no podemos más y acabamos llorando o gritando o discutiendo…

Y no siempre nos apetece hablar, ni salir, ni pasear, y habría días que nos quedaríamos en la cama pero tenemos que hacer tantas cosas que es imposible.

Y nos sentimos impotentes cuando no sabemos por dónde tirar, cuando sentimos que pasa el tiempo, cuando nos damos cuenta de que sabemos más que algunos profesionales, cuando buscamos algo más y mejor y nos damos cuenta de que no existe nada más.

Hay días que mandaríamos todo a hacer puñetas y nos echaríamos a correr sin mirar atrás, pero tenemos una responsabilidad mucho mayor que nosotros mismos.

Pero hay momentos en los que nos gustaría cumplir sueños personales, realizarnos, salir de fiesta sin pensar en que deberíamos estar en casa, darnos un capricho sin pensar que hay que pagar las terapias o que hay que ahorrar por si en el futuro hace falta.

No siempre somos fuertes, no tenemos coraje permanente, también nos dan ganas de rendirnos y de tumbarnos en el sofá en vez de levantarnos para ir a fisio o a la piscina o lo que toque ese día.

Y no, no nos gusta leer todo el rato sobre ciencia, investigación, recursos sociales, ayudas, medicamentos, hospitales… nos encanta la literatura, la historia, los comics.

Y, desde luego, aunque sí somos unos supervivientes, no somos superhéroes…solo nos enfrentamos a la vida con la intención de hacer que nuestros hijo sea el más feliz.