Actitud y carácter

Hace unos días tuvimos tutoría en el colegio…no es que estemos teniendo grandes problemas este año, si exceptuamos que Pablo manifiesta la frustración, la rabia y la impotencia pegando.

No es que pegue queriendo hacer daño o con ganas de iniciar pelea, es que entre su carácter, la falta de recursos lingüísticos y las dificultades que nos pone Duchenne en el camino, pegar se convierte en una forma de expresión más.

Lo bueno es que, a medida que madura y adquiere lenguaje, va entendiendo que pegar está mal, que no se debe hacer, que hay que defenderse usando otros medios y que hay que ser cariñoso.

Pero yo no os venía a hablar de los problemas de comportamiento que, de una u otra forma, trae Duchenne como equipaje; quería contaros cosas de la tutoría.

Aunque hay cosas en las que va por delante del curso y no va muy mal en el colegio, no vamos a negar que lleva retraso de aprendizaje con respecto a su compañeros y que hay otras que le cuestan mucho, como por ejemplo usar bien los verbos, pintar con lápiz, mantenerse quieto, guardar turno, diferenciar conceptos como delante y detrás o arriba y abajo (pero esto quizá sea porque ya no hay Barrio Sésamo). Bromas a parte, me llama la atención que sepa escribir su nombre y no relacionar las palabras por género…pero así es su proceso de aprendizaje.

Me resulta curioso ver cada vez que voy a tutoría, las grandes diferencias de aprendizaje que se ven según quien mire. No es mejor ni peor, pero mientras que dos días antes me decían lo hábil que era Pablo con las manos, en el cole creen que hay qué trabajar la motricidad fina; si el otro día comentábamos con asombro que Pablo era capaz de entender varios idiomas, nos volvieron a plantear si no sería mejor hablar solo en un idioma; o me hablaron de su falta de memoria cuando es capaz de reproducir diálogos enteros de una película o cantar la letra de una canción nada más escucharla e incluso recordarla después de meses sin volverla a oír.

Pero si os soy sincera, cuando salí del colegio solo tres ideas se quedaron en mi cabeza:

Pablo es muy cariñoso y educado.

Todos los compañeros le quieren y le cuidan.

Tiene una actitud positiva ante la vida.

Y es que, en esta vida que nos ha tocado vivir ¿qué es más importante?

Y ya van tres

Llevo aquí un rato pensando en que contaros de este tercer año con Duchenne, o mejor dicho contra Duchenne, pero no sé muy bien que contaros.

Y es que ha sido un año lleno de altibajos; repleto de victorias, pero en el que también hemos sufrido algunas derrotas.

Hemos visto a nuestro Pablete correr, subir y bajar escaleras, pedir pipí, ir al baño solo, aprender los números, andar dando un paseo sin usar carrito, reconocer la letras, nadar, levantarse y conseguir muchas cosas que no pensábamos que iba a conseguir.

Pero también le hemos visto gritar y pegar manifestando su continua frustración, le hemos visto jugando solo porque no llega donde sus compañeros llegan, le hemos visto caerse y no poderse levantar, le hemos visto llorar de rabia.

Este año nos hemos dado cuenta de que muchas veces estamos solos, pero que hay mucha gente ahí detrás, muchos completos desconocidos, que nos acompaña y no nos damos cuenta.

Nos hemos sentido un poco estrellas recibiendo el premio al mejor blog solidario, pero también nos hemos sentido humanos llorando por otras razones que no son Duchenne.

Hemos sentido orgullo por todo lo que hemos conseguido este año, porque somos capaces de llevar una vida normal, pero también nos hemos dado cuenta, a veces, de que no a toda la sociedad le gusta que a veces no seamos como ellos.

Hemos sentido que podemos comernos el mundo y también que solos no podemos con todo.

Hemos sentido rabia al ver que algunos estudios clínicos fallaban, pero que llegaban nuevos ensayos para encontrar un tratamiento contra Duchenne.

Pero lo que sobre todo hemos sentido es paz. La paz que da mirar al miedo a los ojos, la paz de que puedes con esto y con mucho más, la paz de ver a tu hijo feliz por encima de todo y la paz de saber que lo estamos haciendo bien.

Duchenne o la vida

Llevo mucho tiempo sin contaros nada de nuestra vida, pero es que llevo un tiempo enfadada con la vida.

Tengo que reconocer que Pablo está mejor cada día y que realmente está avanzando  y mejorando cada día y que eso hace que muchos días ni pensemos en Duchenne, lo cual es bastante bueno para nuestra salud mental.

Pero, por otro lado, me doy cuenta de que la gente no es consciente de lo que vivimos, como Pablo va mejorando pues da la impresión de que no pasa nada más que el niño va más lento.

Si la investigación no avanza, Pablo morirá antes de tiempo y no solo eso, morirá después de ver como va perdiendo funcionalidad de forma progresiva. Y ahí es donde radica la magnitud del problema al que nos enfrentamos cada día.

Puede que quizá sea culpa nuestra porque no estamos todo el rato hablando de lo duro que es esto, porque intentamos llevar una vida como los demás y nos desvivimos porque nuestro Pablo sea uno más y tenga una inclusión total.

La cosa es que, aunque se nos olvide por momentos o luchemos porque todo sea normal, nuestra vida no es como la de los demás.

Y muchas veces no decimos nada por no hacer daño, por no preocupar, por no ser pesado, por no ser egoísta, por no molestar, porque nos han enseñado que cada uno tiene sus problemas, porque hemos aprendido a sonreír a pesar de todo, porque nos dicen que tenemos que ser felices, porque no tener ganas está mal visto, porque la gente no quiere oír que un niño puede morir antes de tiempo, en fin, por miles de razones

Y eso te va haciendo guardarte cosas porque el mundo no está preparado para lidiar con la discapacidad, con la pena o con la muerte .

Y de repente te das cuenta de que sales a la calle con una máscara y con una coraza, para sobrevivir sin sufrir mucho.

Y entonces parece que la gente cree que todo está bien, que la cura ya no hace falta, que existe un tratamiento, que el niño se va a poner bien por arte de magia. Y ves que se olvidan de que sin dinero tu hijo no tiene futuro, que tu mayor problema no es el ahora sino el mañana.

Y entonces no sabes si contar la verdad o seguir dando la impresión de que todo esta bien porque, sintiéndolo mucho y aunque nos gustaría que no fuera así, necesitamos dinero para investigación. Y, como no, también necesitamos ayuda, comprensión, manos, hombros y oídos que escuchen todo lo que salga de nuestro corazón sin condiciones ni prejuicios, porque sin eso nuestro día a día es muy duro.

Así que, si por casualidad a alguien le apetece invertir en que mi hijo viva, en www.duchenne-spain.org van a encontrar un montón de maneras de colaborar. Duchenne no se para.

Y si de paso a alguien le sobre un hombro o un café, que nos lo diga 😉

Hay días que…

Hay días que, a las 8:00 de la mañana, mientras espero a que Pablo salga de sus terapias, me imagino a mi misma en otro lugar.

Imagino que no despierto a Pablo a las 7 de la mañana para llevarle a terapias; me imagino a mi misma sin justificar el comportamiento de mi hijo porque ese día se ha levantado enfadado y no sabemos nadie el porqué.

Me imagino con un solo problema por las mañanas, no llegar tarde al cole ni al trabajo; mientras sé que ese día vamos a llegar al cole a las 10:00 porque la logopeda y la fisio se han puesto de acuerdo para darle a Pablo un horario perfecto para que trabaje mejor. Me imagino yendo al cole andando o subiendo las cuestas corriendo.

Me imagino a mi misma hablando con el entrenador el fútbol o de baloncesto, o comprándole las últimas zapatillas puma o nike sin mirar si le sujeta bien el pie pero no demasiado.

Me imagino preocupada por si el nivel de la clase de Pablo es alto o bajo, sin pararme a pensar si uno u otro niño, una u otra familia va a aceptar a mi hijo y sus circunstancias, si van a entender lo que le pasa o no.

Me imagino a mi misma yendo al trabajo y saliendo a cenar con amigos, sin pensar en cómo estará Pablo en el futuro.

Veo los armarios de mi casa sin medicinas de Pablo y dejo de mirar si uno u otro sitio está adaptado, si Pablo va a poder participar en todas las actividades que se propongan, sin importar si es hacer escalada o ir andando por la ciudad hasta llegar al parque más cercano.

Me veo valorando lo bien que dibuja o como pinta sin salirse del dibujo o como escribe sin importar la fuerza que haya que poner en el trazo o analizando si mi hijo lleva tres rojos o cuatro amarillos o siete verdes en las notas, en vez de irme corriendo a leer la nota de la seño sobre su evolución o comportamiento.

Me veo sin hacer una fiesta cada vez que trepa o gatea o sube solo las escaleras.

Me imagino preocupada por si mi hijo falta uno o dos días, mientras sé que ese mes tendremos que ir al hospital dos veces y al siguiente otra vez y al siguiente…quién sabe.

Y luego me doy cuenta de donde estoy y, para seguir, veo a Pablo como sube las escaleras, como empieza a correr, como intenta seguir a todos sus compañeros. Le veo cantando cada canción nada más escucharla, le escucho recitar cada canción, le veo diferenciar entre el cuadrado y el rectángulo o señalando el óvalo mientras sé que el óvalo es para un poco más mayores.

Le veo contándome con sus palabras lo que ha pasado en el cole, aunque yo no entienda nada; le veo responder en alemán o en inglés; le veo saludar, dar las gracias, decir adiós; le veo hablar con el «espetero» del chiringuito e interesarse por la vida; le veo disfrutar cada vez que consigue hacer algo que el día anterior no podía hacer.

Le veo yendo a un cumpleaños, tirándose por el tobogán, subiendo a los columpios y reírse a carcajadas…y en ese momento me doy cuenta de que él si que sabe lo que importa y, a pesar de todo, nos enseña algo nuevo cada día.

Duchenne en palabras. De los músculos a la natación

Nos vamos acercando al 7 de septiembre y nuestro diccionario nos lleva ya a la M y a la N.

Hoy hablaremos de todos los músculos de nuestro cuerpo, de la importancia del masaje y los estiramientos diarios, de las mutaciones del gen de la distrofina y hablaremos de los beneficios del agua, haciendo hincapié en la diferencia entre la natación y la terapia acuática.

InShot_20180824_175547611.jpg

Lo primero que te dicen cuando te dan el diagnóstico de Duchenne es que es una enfermedad que afecta a los músculos y que es degenerativa…

Y lo primero que te viene a la cabeza es una imagen parecida a esta

musculos

Y empiezas a tener una ligera idea de lo que puede llegar a significar que todos esos músculos se deterioren y vayan perdiendo su función.

Luego te das cuenta de que esos músculos son solo los músculos estriados, esos que se mueven de forma voluntaria cuando le das la instrucción de que se mueva; que hay otro tipo de músculo que también puede llegar a perder su función: el músculo cardíaco, que es ese que se mueve de forma involuntaria y siempre ha de estar en movimiento, y el músculo liso, que es el encargado de los movimientos involuntarios y que integran el tejido visceral.

Y es entonces cuando de verdad te das cuenta de a qué te estás enfrentando y de verdad pones en dimensión el peso de cada uno de esos músculos en nuestra vida diaria. Nunca nos paramos a pensar que nuestro corazón es un músculo que no para de moverse ni un solo momento, que hacemos la digestión sin pensar en ello, que nuestros músculos torácicos se mueven al compás de nuestros pulmones y suben y bajan cuando se llenan o vacía, que masticamos todos los días.

Es por eso que tu prioridad pasa a ser cuidar esos musculitos lo máximo posible, no cansarlos pero no dejarles que paren, mantenerlos activos el máximo tiempo posible pero controlar el agotamiento, hacer terapia para tonificar, estirarlos para que no se contraigan antes de tiempo, masajearlos para evitar contracturas y calambres, para evitar dolores.

Y entonces es cuando pasas a ser parte activa de ese cuidado. Ya veíamos el otro día lo importante que es en Duchenne la fisioterapia llevada a cabo por un profesional conocedor de la enfermedad, pero hoy vamos a hacer hincapié en la importancia de que se lleven a cabo masajes y estiramientos en casa todos los días.

Tengo que reconocer que en nuestro caso no es lo más fácil de hacer, porque Pablo es bastante reacio a que le toquen, pero ni un solo día en estos casi 3 años se ha ido a la cama sin sus masajes con aceite de árnica, un aceite muy indicado en el caso de Duchenne por sus propiedades antiinflamatorias, muy indicado para dolores musculares, espasmos, desgarres, o dolor reumático.

La rutina diaria de masajes incluye los músculos de las piernas, la espalda, hombros y brazos, que a veces están un poquito contraídos y hay que relajarlos; la rutina de estiramientos se centran, sobre todo, en las piernas intentando contrarrestar uno de los grandes problemas de Duchenne en los primeros años: la retracción del tendón de aquiles que hace que los afectados comiencen a andar de puntillas y tengan grandes problemas; pero también en los brazos, las manos y los dedos.

Ya os dejé unos vídeos sobre fisio y estiramientos el otro día, pero hoy os dejo un nuevo enlace con unos estiramientos diarios básicos. Espero que os ayuden a todos en casa, solo tenéis que hacer click aquí.

Ahora vamos a cambiar totalmente de campo, para volver a estos de las terapias en breve.

Y es que vamos a hablar de las mutaciones del gen de la distrofina. No nos vamos a extender mucho, porque ya conocemos el gen en sí, sabemos cuantos exones tiene y como encajan los 79 entre ellos.

Pero sí que quiero hablar de los múltiples tipos de mutaciones que hay, y es que si hay algo que define a la genética de Duchenne es la heterogeniedad de las mutaciones.

Como ya os dije pueden faltar uno o varios exones (deleciones), pueden duplicarse uno o varios exones, puede haber un error de lectura del gen sin saberse a que se debe (mutaciones sin sentido) o deberse a un error puntual dentro del mismo exón sin afectar al exón completo.

02_leturcq_fig2_1Como se ve en la imagen las mutaciones más comunes son las deleciones y las menos las duplicaciones. Y, dentro de las mutaciones sin sentido, la casuística es de lo más variada.

Dado que hay múltiples terapias en estudio específicas para determinados tipos de mutaciones, es muy importante conocer cuál es la mutación que afecta a cada caso.

También es importante para saber en que parte del gen está la mutación y a que exones afecta para determinar si es Duchenne o Becker.

Pero, a pesar de los múltiples estudios que hablan de la predictibilidad de la evolución de la enfermedad en función de la mutación y los exones afectados, no se puede hablar de que Duchenne muestra unos síntomas u otros en base a la mutación, ni que va a ir más o menos deprisa.

Traduzco literalmente de la web PPMD: «Duchenne progresa de manera diferente para cada persona, por lo tanto, cada persona que vive con Duchenne mostrará sus propios síntomas a pesar de su mutación genética. Incluso los hermanos con la misma mutación pueden tener una progresión de síntomas muy diferente. La progresión de los síntomas a través de esta enfermedad se encuentra dentro de un amplio espectro»

De hecho, hay casos de Duchenne de inicio muy temprano y otros casos que empiezan a mostrar síntomas más adelante, y también hay casos que muestran síntomas muy severos y otros más leves.

Y esto se debe a que no todo depende del genotipo, sino que también depende del fenotipo de cada persona. Vuelvo a traducir literalmente. «El genotipo es la composición genética de una persona. En Duchenne, es la mutación genética que afecta la producción de distrofina. El fenotipo es cómo el cuerpo elige expresar un genotipo específico.»

Por eso aunque la genética diga dónde esta el fallo y defina, por ejemplo, si es Duchenne o Becker, es el fenotipo de cada persona el que define cómo, cuándo, cuáles y cuán severos son los síntomas.

Y acabamos hablando del agua y de lo increíblemente beneficiosa que es para los afectados de Duchenne en particular.

InShot_20180830_205254492.jpg

El agua es un medio en el que el afectado puede disfrutar y pasarlo bien desde el primer momento, ya que puede nadar sin las dificultades que se encuentran al andar. Es un medio en el que además de disfrutar mucho de la práctica de un deporte: la natación adaptada a cada caso, eso sí; se puede trabajar el músculo de manera muy eficiente y eficaz por medio de la terapia acuática o hidroterapia.

Lo mejor es que consultéis la guía que os dejo aquí para que veáis que se consigue con la hidroterapia y la gran diferencia que hay entre esta y la natación, y lo importante que es que la natación en Duchenne se haga con cuidado de la postura para prevenir empeoramientos en la lordosis, por ejemplo.

Pero si quiero acabar diciendo que la natación ofrece algo vital en los afectados con Duchenne y es felicidad. Yo veo como trabaja Pablo en la hidro, lo mucho que ha aprendido, la fuerza, la habilidad y el equilibrio que ha alcanzado con la terapia acuática, pero también veo su cara cuando nada libre, cuando juega en el agua, cuando salta en el agua y es cara de felicidad. Poco más puedo añadir.

 

Duchenne foto a foto, palabra a palabra

Dentro de apenas 15 días se conmemora, una vez más, el Día Mundial de la Concienciación de Duchenne.

Un 7 de septiembre más en el que daremos a conocer qué es la DMD, qué supone para una familia, un día más en el que reivindicaremos una cura para nuestros hijos, un tratamiento, una mejora en sus condiciones sociales y físicas, un día para concienciar y mostrar, para pedir, para tener esperanza.

Este año, por diversos motivos, no vamos a organizar ningún evento, pero no vamos a dejar pasar la opotunidad de hacer ruido y de dar a conocer.

Este año, durante estos quince días que quedan hasta el 7 de septiembre, vamos a ir desgranando el abecedario enseñándoos qué es Duchenne, qué nos afecta, qué nos mueve, cómo vivimos, cómo luchamos,

Cada día, desde mañana, podeis seguir esta inicativa aquí en el blog y en todas las redes de El Desafío de Pablo: Facebook, Twitter o Instragram.

Además, os instamos a poner el globo rojo, símbolo del Día Mundial de la Concienciación de Duchenne, en vuestros perfiles de Facebook.  Os dejo aquí un link directo a mi perfil personal para que veais lo fácil que es ponerle cara a esta lucha diaria.

Acabo ya con una pequeña reflexión: el 7 de septiembre no celebramos nada, solo reivindicamos y concienciamos, y esperamos que un año, no dentro de mucho, no tengamos que marcar en el calendario ningún 7 de septiembre porque Duchenne ya habrá pasado a la historia.

 

Pañal

Hoy hemos decidido volver a ponerle pañal a Pablo, al menos en casa, porque no podemos más.

Llevamos desde mayo del año pasado intentando que pida pis y caca y creo que lo ha llegado a pedir 5 veces desde entonces.

Es verdad que ha tenido alguna semana en la que no lo ha hecho encima ni una vez, pero solo porque siempre estamos encima llevándole al baño mientras luchamos contra su negativa a ir al baño.

Hoy ya hemos reventado, después de hacerlo 3 veces sentado en el sofá en una mañana, después de hacerlo encima e inundar el sofá 1 minuto después de montarnos un pollo por quererle llevar al baño, después de no tener más fuerzas y darnos cuenta que no lo hace a propósito, sino que solo se da cuenta cuando ya lo ha hecho.

Es curioso, porque mientras que es capaz de entender 3 idiomas, contar hasta 100 y recordar canciones y cuentos de memoria después de escucharlos tan solo una vez, no es capaz de controlar el pis ni la caca.

Y, que queréis que os diga, me siento muy mal, siento que es un paso atrás, que no lo hemos conseguido, que es un pequeño fracaso….pero nuestra salud ya no puede más.

Supongo que en septiembre buscaremos un psicólogo que le ayude y que nos ayude a nosotros también, pero de momento, no podemos, no se nos ocurre nada más.

Al menos tenemos el pequeño consuelo de que Pablo se ha dado cuenta que volver al pañal es malo y que él no es un bebé, y de que se ha enfadado al ver que le ponía el pañal en vez del «unterhose».

Veremos qué conseguimos, pero al menos hoy no fregaremos más.

NO

Llevo unas semanas saturada, desde la vuelta de vacaciones me parece que todo cuesta muchísimo.

Pablo está muy bien, sigue trabajando mucho en sus terapias y cada está más fuerte, más ágil y confía más en si mismo. Además, como cada vez que pasa mucho tiempo con su hermano, está adquiriendo una serie de habilidades por imitación que le están viniendo muy bien para ser independiente y autosuficiente.

Lo más complicado de todo es lidiar con su carácter y con su gran dificultad para cambiar de actividad; así que parece que vamos todo el día gritando y llorando por la vida.

No voy a decir que no sea un niño precioso y cariñoso, porque nos llena de te quieros y besos, pero por otro lado llena la casa de nervios y tensión.

Si queremos ir a la playa…NO. Si queremos volver a casa de la playa…NO. Si queremos bajar a la piscina…NO. Si queremos salir de la piscina…NO. Si hay que ir a hacer pis….NO. Si hay que ir a terapia…NO….y así hasta el infinito.

Una vez en la playa, en la piscina o en el baño haciendo pis, ni llora ni grita, es feliz; lo malo es cambiarle cuando él no quiere o mientras está concentrado en otra cosa que en ese momento es más interesante para él.

Pero podéis imaginar lo difícil que es todo así y lo que cuesta hacer todo, porque convencerle, calmarle, relajarle, hacerle reír o llevarle, lleva un tiempo y un esfuerzo muy grande.

Es verdad que resultaría más sencillo dejarle hacer para evitar tanto grito, pero preferimos educarle, que aprenda de la frustración, que sepa que en la vida no siempre se hace lo que uno quiere, ni se puede tener todo.

Y en el fondo, aunque está sea una etapa muy dura, sabemos que antes o después conseguiremos avanzar porque, de hecho, entre unas cosas y otras hemos conseguido que, por ejemplo no tire todo al suelo, por la ventana o al water, que no exprese su frustración pegando o que obedezca muchas instrucciones.

Seguiremos trabajando, por supuesto, pero hoy por hoy, es muy difícil.

Adiós rutina

Las familias Duchenne solemos decir que nunca tenemos vacaciones, porque nunca paramos.

Por un lado esta la parte operativa, digamos, porque siempre tenemos que estar pendientes de terapias, masajes, cuidado postural, estiramientos, médicos, hospitales…que no paran ni tienen fecha.

Y por otro lado está la parte emocional, que no nos podemos quitar de encima. El miedo, la preocupación, la angustia…todos esos sentimientos que, aunque no estén en todo momento presentes, sí suelen venir a visitarnos a menudo.

Pero en realidad, siempre hay un momento en el año (o varios) para tomarnos un respiro, distanciarnos de la rutina, desconectar y tomar fuerzas. Y digo varios porque nosotros preferimos ir alternando periodos pequeños de descanso para no perder muchas sesiones de terapia seguidas.

Es verdad que la parte operativa es más fácil de gestionar en vacaciones, porque siempre hay piscinas donde nadar, los estiramientos pasan a ser algo como ducharse o contar un cuento antes de dormir, las citas medicas se pueden ajustar y el control postural es como un mantra.

La parte emocional es más complicada, porque, por mucho que quieras los sentimientos vienen; pero perder la rutina, ajustar nuevos horarios y sentir que no somos diferentes ayuda mucho.

Ver las sonrisas de Pablo en la piscina, las risas cuando estamos todos juntos, los momentos en la playa, bailando, jugando con otros, son imágenes que recargan las pilas y que se disfrutan en vacaciones.

Digamos que es como el circulo vicioso de la calma. Cuando más relajados estamos, mejor fluye todo y, al final, podemos descansar para volver a empezar.

Fin de curso

Pues se acabó el primer año de cole

Atrás quedaron los miedos de la adaptación, la integración, la inclusión, la comprensión, la aceptación.

Nos despedimos con la sensación de que somos unos afortunados porque nos han escuchado, han atendido a nuestras peticiones, porque han tratado a nuestro Pablo como uno más. Incluso porque han ido un poco más allá y le han querido mucho.

Y nos vamos de vacaciones con la alegría de que Pablo ha evolucionado infinito, que no podíamos haber tenido mejores profes y que el cole le ha servido para dar muchos pasos hacia delante.

InShot_20180626_174743578.jpg

Pero, por otro lado, acabamos el año con angustia, la angustia de no saber quién va a dar clase a Pablo el año que viene, quién y cómo será su nueva seño, quién será su nuevo PT. Nos escucharán, sabrán qué es Duchenne y, lo más importante, querrán saber lo que es.

Porque si bien es verdad que nosotros contamos con un equipo abierto y colaborativo, capaz de hacer la semana del deporte adaptado, de trabajar por instalar un parque inclusivo para todos los niños del cole y demás, al final todo depende de la personas que traten con él cada día.

Los que se lo encuentre llorando o gritando o pegando al compañero, los que se lo encuentre sentado en el suelo sin poder levantarse, los que expliquen a sus compañeros las cosas con naturalidad, los que le entiendan, le motiven y le midan en cada momento y situación diaria.

Y es que, que queréis que os diga, esto de que cada año se cambien los profesionales de la educación nos deja un poco con el culo al aire y a expensas de la suerte.

Y, al menos en nuestro mundo, la suerte es algo que no nos sobra.

Porque esto que para nosotros es suerte, para otros no existe. No viven la inclusión, la comprensión, la adaptación, ni siquiera la empatía y eso, que queréis que os diga, debería ser inaceptable.

Así que, el año que viene, cuando Pablo entre al cole, tendremos que volver a explicar las cosas, a contar como se tiene que sentar Pablo, como hay que levantarle del suelo, tendremos que volver a dar nuestros horarios, explicar nuestras costumbres y nuestras necesidades…y eso teniendo en cuenta que el centro nos conoce, nos escucha y quiere a nuestro Pablo.

No puedo, ni quiero imaginar, que sería si no tuviéramos ni esto.

Así que, confiaremos en que el mundo está lleno de gente buena y de profesionales con voluntad da cambiar el mundo y nos iremos de vacaciones a disfrutar de la vida, sin más, que ya es bastante.