Desafiando

De repente te dan el diagnóstico y lees en los libros que los niños con Duchenne pierden fuerza y comienzan a caerse entorno a los 5 años.

Y tú, que ves que tú hijo con apenas dos años no tiene fuerza para mantenerse en pié, imaginas que nunca va a caminar, ni a levantarse, ni a correr…

Y entonces empiezas a trabajar con fisio, hidro, masajes, estiramientos y comienzas a ver avances increíbles. Y entonces le recetan corticoides con 4 años y lees (y ves) sus efectos en otros pacientes.

Así que tu hijo (a pesar de tu miedo a los efectos secundarios) empieza a tomar una medicación, vamos a decir, jodida.

Y ves como sus avances se van sucediendo mes a mes, semana a semana, día a día…y ya no solo camina y corre, también se levanta del suelo, sube escaleras, gatea sobre codos y rodillas, se mantiene en equilibrio caminando sobre un bordillo…

Y te ves ahí, a las 8:30 de la mañana, llena de orgullo, dando saltos de alegría y abrazos de satisfacción.

Porque es verdad que algún día llegará el futuro y que aún no hay tratamiento mejor, pero hoy Pablo con 5 años es capaz de hacer lo mismo que los otros niños sin #Duchenne.

Cuando pegar es un modo de expresarse

Recuerdo la primera vez que llegó mi hijo mayor a casa con una nota en la que decía que se había peleado con un compañero. Fue en la guardería. Recuerdo que le dijimos que eso no se hacía, que no se pegaba, y que siempre se podían solucionar los problemas hablando. Creo que se pegó con el mismo compañero una vez más por un juguete y, desde entonces, no ha vuelto a pegar a nadie más, nunca más, y ya han pasado 11 años de esos dos incidentes.

Lo que no recuerdo es la primera vez que me dijeron que Pablo pegaba a sus compañeros. Creo recordar que fue al empezar el cole, pero no estoy segura porque han sido tantas las veces, que se me han ido de la cabeza.

Recuerdo que al principio intentamos hablar con él, como hicimos con su hermano, pero era como cuando mi suegro me cuenta un chiste en alemán, con esa cara de atención pero de no entender nada.

Recuerdo como comenzamos a intervenir en la cole para gestionar los arrebatos de frustración e irritabilidad que le hacían pegar a sus compañeros.

Recuerdo la primera vez que dijo «lo siento» después de pegar, sintiendo de verdad haber tenido ese arrebato que no podía controlar.

Recuerdo a los padres de sus compañeros que hablaban con nosotros para saber por qué Pablo pegaba, para saber a qué se debía; les recuerdo diciendo a sus hijos que jugaran con Pablo, porque lo hacía para llamar su atención.

Recuerdo los primeros pictogramas, la primera «cara contenta», el primer «prohibido», el primer «eso está bien»

Recuerdo el día que decidimos complementar toda la atención que recibía por parte del equipo del colegio y llevarle a un PT más, para ayudar a Pablo a gestionar la frustración, la irascibilidad, la rabia y todos los sentimientos derivados de la falta de lenguaje, de la falta de capacidades y de la propia Distrofia Muscular de Duchenne.

Siento la rabia y las lágrimas de impotencia cada vez que Pablo pegaba a alguien, siento la pena, el dolor al sentir que no estábamos avanzando nada, los enfados, las charlas que teníamos con él y que parecían no servir para nada.

Siento la alegría al escuchar por primera vez que Pablo ya no pegaba tanto, la felicidad al ver que sus compañeros del cole eran sus amigos y le querían, a pesar de todo; siento la calma al escuchar a los padres decir «no te preocupes, ya pasará»

Así que ayer, mientras leía una carta en la que nos decían que Pablo, después de 14 días en su nuevo cole, pegaba a sus nuevos compañeros todo el rato, que los padres se quejaban y que nos sentáramos a hablar con él para cambiar sus comportamiento, me rompí.

Me rompí de pena, de impotencia, de vergüenza con los otros padres, de incomprensión.

Me rompí porque es un comportamiento injustificable, porque me duele que mi hijo pegue, porque es algo que no debe hacer.

Me rompí porque Pablo es un amor, es un niño dulce, cariñoso, amable y educado, pero que cuando tiene que llamar la atención pega, cuando se siente aislado pega, cuando se siente frustrado pega; porque es un síntoma, un efecto secundario que tratamos desde hace meses, y que, de alguna forma, habíamos conseguido mitigar.

Ayer me permití romperme; hoy he cogido las piezas y me estoy recomponiendo para volver a empezar, a explicar, a tratar, a recordar teorías, a hacer todo lo que sea necesario para retomar los avances, para seguir viviendo en esa paz que Duchenne nos deja, de vez en cuando.

Nuestras expectativas y su realidad

Os voy a contar un secreto, juego fatal al fútbol, al baloncesto, al tenis… vamos que soy nula para los deportes en general. Cuando era pequeña, me sentía la más torpe, la gente se reía de lo mala que era y siempre me elegían la última. Yo me empeñaba porque era lo que todos hacían, y lo único que conseguía era sentirme fatal.

Lo que sí se me da bien es bailar, siempre se me ha dado bien, con 4 años me apunté yo sola a ballet en el colegio, sin decir nada a mi madre, porque sentía como magia. Bailar me sale solo, sin darme cuenta y disfruto como una enana. Además me libera, me hace feliz, me quita las penas; pero aún así, cuando era pequeña pensaba que era torpe.

Y con toda esta experiencia vital, a pesar de todo, cuando nos dieron el diagnóstico de Pablo lo primero que pensamos era que no iba a jugar al fútbol, ni a montar en bici, ni a correr, ni a esquiar… Presuponiendo lo que le iba a gustar y lo que no iba a poder hacer, nos sentíamos mal al pensar que nunca iba a ser como los demás, que no iba a jugar en su cole con sus amigos y un montón de penas más.

Lo que no se nos pasaba por la cabeza en ese momento es que quizá todas esas cosas no le iban a gustar o que iba a ser capaz de hacer otras miles de cosas y, lo más importante, no nos dábamos cuenta de que él iba a ser capaz de ver qué podía hacer, centrar la atención en lo que le gustaba y pasar, literalmente, de aquello que le costaba o le hacía daño.

Pero poco a poco, a medida que fuimos asumiendo el diagnóstico, que fuimos abriendo nuestra mente y dándonos cuenta de que nuestra pena era más por nuestras expectativas que por su realidad, todo fue cambiando.

Nos fuimos centrando en Pablo, le fuimos conociendo y ayudando a sacar lo máximo de él mismo. Vimos que había que dejarle desarrollar sus talentos, descubrir sus gustos y probar las cosas que le gustaba.

Y nos dimos cuenta de que nuestro papel era acompañarle en ese proceso de aprendizaje y descubrimiento, pero siempre sin condicionar.

Acompañarle sin influirle, sabiendo que va a haber cosas que no va a poder hacer, pero no quitárselas sin que él las pruebe o lo intente.

Acompañarle para reforzar su autoestima, para hacerle una persona fuerte y para ayudarle a gestionar la frustración.

Y en este proceso nos hemos dado cuenta de que él es más listo que yo cuando era pequeña.

Él sabe lo que hace bien y lo que le hace feliz y ni pierde el tiempo en cosas que le cuestan. Y si sus amigos corren, pues el corre si puede y si no, pues se va a jugar con los que no corren. Si en el parque quiere subir a algún sitio y le cuesta, se busca el modo de subir y si ya ve que a un sitio no llega o no salta, pues no va. Pero eso sí, no le faltan amigos.

Eso sí, lo que le gusta hacer, como bailar o tocar el piano, eso consigue hacerlo como sea y lo hace de manera brillante, y es un gusto ver su cara de satisfacción cuando lo hace.

No os voy a decir que no se frustra, porque es tela, o que nos guste que tenga tanto carácter como tiene… pero ver como disfruta de la vida sin complicarse, es un gusto.

Ni tampoco os voy a decir que nosotros no nos frustramos a veces, o que no nos duela ver lo que le cuestan las cosas, pero hemos aprendido que todo eso que sufrimos nosotros, él no lo sufre y que donde nosotros vemos un no, él ve un ‘vamos a ver» y que sus amigos le quieren y le van a querer igual.

Y quedándonos con eso, hemos aprendido a vivir más tranquilos y más felices.

Y yo, por otro lado, ya no intento hacer deporte, solo bailo

El cerebro Duchenne

Hay algo de lo que no se habla mucho cuando te diagnostican Duchenne, y es de la afectación cognitiva, de los problemas de conducta, de la afectación cerebral, de como la falta de distrofina incide en el cerebro. Y es algo que, sobre todo en los primeros años del diagnóstico, caracteriza a la mayor parte de los afectados por Duchenne.

Porque, aunque en el caso de Pablo los síntomas físicos eran evidentes a los pocos meses, no es lo habitual. Tengamos en cuenta que la mayor parte de los diagnósticos se hacen entre los 3 y los 5, según la literatura médica, y que los anteriores a esa edad suelen llegar por casualidad como resultado de cualquier otro problema de salud, o incluso, por alteraciones en el desarrollo cognitivo.

La cosa es que, cuando hablas con distintos afectados, con terapeutas y con médicos, todos refieren algún tipo de retraso cognitivo que se alivian en gran medida con terapia y logopedia.

En relación a esto, diversos estudios desvelan que hay una desviación estándar que muestra un cociente de inteligencia un poco por debajo de la media en pacientes con DMD y que indican que aproximadamente el 30% de los pacientes con DMD tienen un IQ por debajo de 70 (Cotton, Voudouris y Greenwood 2001; Hinton et al. 2000; Cyrulnik et al. 2007).

El perfil cognitivo además incluye problemas más específicos, como dificultad con la memoria verbal a corto plazo, memoria visuoespacial a largo plazo y fluidez verbal (Dorman et al., 1988; Bresolin et al., 1994; Pane et al., 2013; Ricotti et al., 2015), así como problemas de lectura (Billard et al. 1992; J. G. M. Hendriksen y Vles 2006).

También se observa una incidencia mayor de trastornos del desarrollo neurológico en pacientes con DMD en comparación con la población general, con estudios recientes que muestran la incidencia del trastorno por déficit de atención / hiperactividad (TDAH) del 32%, trastorno de ansiedad del 27%, trastorno del espectro autista (TEA) del 15%, epilepsia del 6,3% y trastornos obsesivo-compulsivos del 4,8% (Banihani et al. 2015; Pane et al. 2013; J.G. Hendriksen y Vles 2008; Goodwin, Muntoni y Dubowitz 1997; Hendriksen et al. 2016).

Varios estudios han mostrado mayores trastornos y deterioro cognitivo en pacientes con DMD que tienen una mutación distal en el gen de la distrofina (en exones del final) (Taylor et al. 2010; Chamova et al. 2013; Ricotti et al. 2015; Pane et al. 2013). 

La cosa es que, aunque parece que no hay muchos papeles científicos que llegan a las causas principales de este retraso y a la influencia real de la falta de distrofina en la afectación cerebral, sí es algo que se estudia y mucho en estos años, sobre todo con la mejora de la calidad de vida de los afectados y el aumento de su esperanza de vida.

El primer estudio por imagen realizado para aportar luz sobre el cerebro en pacientes con DMD fue llevado a cabo en 1980 usando una tomografía computerizada (Yoshioka et al. 1980).

En este sentido es muy interesante la tesis doctoral de Nathalie Doorenweerd de la Universidad de Leiden «The Duchenne Brain» en la que se analiza científicamente y en detalle el funcionamiento del cerebro en los afectados por la DMD y se hace un estudio empírico pormenorizado de las posibles causas de la afectación cerebral en estos pacientes. Aunque está en inglés, os dejo un link a la Tesis de Nathalie Doorenweerd por si os interesa.

También es interesante la presentación del Dr. Martínez Bermejo, jefe de neuropediatría del Hospital La Paz de Madrid, en la que se habla de las diferentes causas neurobiológicas de la afectación cognitiva en enfermedades musculares con especial mención a la DMD.

Lo que nunca podemos olvidar es que todos estos problemas que muestran los pacientes con DMD se pueden aliviar, eliminar y reducir con un abordaje terapéutico temprano y constante, tal y como se recoge en la GUÍA DE DIAGNÓSTICO Y MANEJO DE LA DISTROFIA MUSCULAR DUCHENNE, elaborada y publicada por TREAT NMD.

Y tampoco podemos dejar pasar que este abordaje terapéutico ha de ser reforzado a lo largo de la vida de los afectados por Duchenne en momentos como el inicio de la toma de corticoides, que pueden afectar al comportamiento y la conducta; la toma de conciencia de la propia enfermedad, que lleva consigo una gestión de la frustración, la pena, la impotencia y otros muchos sentimientos que son difíciles de gestionar por niños; la pérdida de la ambulación y otros muchos momentos cruciales que pueden afectarles a lo largo de su vida.

Y es que, por encima de la afectación muscular y todos los problemas de salud que Duchenne implica, educar niños felices, motivados, autosuficientes, independientes e integrados pasa por un buen abordaje cognitivo.

Mudanzas

Mudarse siempre me ha parecido un momento duro, porque en cualquier caso dejas atrás muchas cosas que has vivido y te vienen a la cabeza miles de momentos que, de una forma u otra, te han marcado el carácter y la existencia.

Bien es cierto que yo me he mudado tantas veces que no recuerdo, creo que van por 15 o 16, pero está vez las emociones las siento mucho más a flor de piel.

Por un lado yo soy una persona diferente, porque las cosas que he vivido en estos últimos 4 años me han cambiado profundamente y creo que doy paso a mis sentimientos sin importar más que sentirlos.

Pero por otro lado, la intensidad de lo vivido y de lo que dejamos atrás ha sido, digámoslo así, brutal. Como un tsunami que nos ha arrastrado y nos ha devuelto a la orilla para recomponernos de nuevo.

Y es que Duchenne es como una catástrofe natural que no puedes controlar, que llega de repente y que, si sobrevives a los sentimientos y a la profundidad de la desesperación, renaces como en una vida nueva.

Lo mas curioso de todo es que ahora tenemos la sensación de haber vivido como anestesiados, como fuera del mundo, como si en esta lucha titánica hubiéramos estado hibernando y ahora salieramos fuera al sol.

Quizá por la mudanza o quizá porque la decisión de mudarmos la hemos tomado cuando hemos sido capaces de pensar con claridad.

En estos años hemos conocido auténticos ángeles que nos han ayudado a llegar hasta aquí y también hemos aprendido a renunciar a cosas y personas sin dolor, priorizándonos a nosotros mismos y valorando solo lo que te hace sentir bien, cómodo y seguro.

Hemos conseguido cuidar y cuidarnos; y empezamos a sentir el yo por encima de la paternidad o la maternidad.

Ahora sabemos que la renuncia no es una derrota, sino nos abre nuevos terrenos en los que caminar.

Sabemos diferenciar cosas que antes no identificamos y que nos ayudan a vivir hoy y vivir felices, sabedores de que la felicidad es una mezcla de realidad, intensidad y fugacidad, y que no tiene nada que ver con viajar, ni con tener, ni con todas esas cosas grandes que crees que te van a hacer feliz. La felicidad tiene que ver contigo mismo y nada más.

Y también ahora, después de muchos meses, estamos empezando a no sentirnos culpables si no tenemos fuerzas o tiempo para luchar porque lo importante de todo esto es vivir y los momentos que pasan no vuelven.

Tener una enfermedad común cuando tienes una enfermedad rara

Una de las cosas que peor llevo es tener que ir a un médico nuevo o ir a urgencias, porque siempre vas con la duda de si el profesional que te va a atender va a saber qué hacer con un paciente de Duchenne, si va a leer el informe completo del niño o si te va a mandar a tu casa después de haberte mirado como si estuvieras obsesionada por la salud de tu hijo.

Y es que, por mucho que el conocimiento de la enfermedad sea cada vez mayor por parte de \la comunidad médica y que tampoco podamos quejarnos mucho del equipo médico que nos ha tocado, hemos tenido muy malas experiencias.

Así que, imaginaos cuando de repente un día tu pediatra ya no está, esa que te ha diagnosticado, que sabe lo que le pasa al mirarle, que te manda todas las pruebas y te da la medicación justa que necesita Pablo. Entras acojonado, con paciencia, pero con miedo. Y si, encima, la primera vez que le dices que tu hijo tiene Duchenne te pregunta «desde cuándo lo tiene» te quieres morir.

No hay que olvidar que muchas de las veces que vas al pediatra o a urgencias es porque tu hijo está enfermo y no tiene nada que ver con Duchenne; pero todo lo que le pasa puede tener una complicación mayor o consecuencias relacionadas con Duchenne o que, por su condición, puede necesitar cuidados distintos o requerir medicación específica.

Acordaos de que la última vez que Pablo estuvo ingresado con escarlatina, que podía haberse evitado si no le hubieran despachado con un diagnóstico de gripe sin analizar su caso, hacerle todas las pruebas ni mandarle antibiótico, tal y como está reflejado en su informe médico y en el estándar del cuidado de los afectados por Duchenne.

Ni que decir tiene que, cuando encuentras un médico que sabe de qué hablas y te habla con conocimiento, le quieres dar un abrazo y llevártelo a casa.

Yo puedo comprender que no es posible conocer todos los protocolos de actuación de todas las enfermedades raras, pero también sé que en el informe médico de Pablo está todo especificado en detalle y supongo que existe una base de datos de protocolos accesible por toda la comunidad médica y que puede ser consultada en caso de no saber.

Y todo esto lo escribo con una mudanza de comunidad autónoma en ciernes y desde la sala de espera de urgencias, esperando que el profesional al otro lado sepa que hacer con un niño con Duchenne que lleva dos semanas con mocos y tos y que después de dos antibióticos no se le pasa.

Nominados a los Premios Madresfera, en la categoría Concienciación

Muy buenos días!!

NOTICIÓN para empezar la semana

Nos han nominado a los

Premios Madresfera en la categoría Concienciación

¡Estamos tan emocionados!

Cuando empezamos en esto, recién diagnosticados, teníamos dos fines: uno que nadie con el mismo diagnóstico se sintiera solo en medio del miedo y el segundo, que todos conocieran a Duchenne, supieran cuál es la realidad de miles de familias, que le pusieran cara a Duchenne y que nos ayudarán.

En este tiempo hemos conseguido muchas de esas cosas, hemos aprendido infinito, hemos superado muchas cosas, hemos dado visibilidad a Duchenne, hemos sumado investigación e incluso nos hemos ayudado a nosotros mismos.

Esta nominación es un escalón más hacia la visibilización de la enfermedad, una enfermedad degenerativa diagnosticada en la infancia que acaba con las esperanzas y los sueños demasiado temprano y para la que no hay cura.

Ahora lo que necesitamos es que nos ayudes a llegar a la final, a estar entre los 3 mejores blogs de la categoría Concienciación, a hacer más ruido.

Hacerlo es muy fácil:

1. Hacer click aquí.

2. Dar vuestro email.

3. Votar a El Desafío de Pablo.

4. IMPORTANTE. Revisar vuestro email y verificar vuestra dirección en el email que recibiréis de Madresfera.

5. Cualquier duda, consúltanos.

6. Hacerlo antes del 22 de febrero.

Nada más.

Cuanto más ruido hagamos, más nos conocerán y más fácil será que nos ayuden a acabar con Duchenne.

De todo corazón, gracias!

VOTAR A EL DESAFÍO DE PABLO

Diversidad, inclusión y visibilidad

La entrada de hoy podía haberla dedicado a contaros que Pablo está mejor que nunca, o a relataros lo difícil, tedioso y complicado que resulta organizar una vida cuando tienes una cita médica en la hospital cada 10 días durante dos meses porque parece que es imposible organizar todas las consultas a la vez (os lo contaré cuando acaben todas), pero quiero hablaros de una de las cosas más significativas que nos ha pasado, y es el reconocimiento a Jesús Vidal como mejor actor revelación en los premios Goya de este año.

Sí, ya se que el Goya lo ha ganado él solo, por méritos propios y de toda su familia y amigos, como reconoció en su discurso, pero cuando le vi ahí arriba con el premio en la mano, sentí un gran orgullo, sentí que se puede cambiar el mundo y a la sociedad, y que se pueden cumplir los sueños.

Y se puede solo de una manera: luchando contra todo y todos si es necesario, sin cesar ni un momento en el empeño.

Y sentí lo mucho que esa madre y ese padre y esas hermanas habían trabajado y querido y luchado para que él estuviera allí arriba. Y pensé en las noches que esa familia había pasado sin dormir, en las risas y los llantos, en la rabia cuando ves la injusticia, y en la emoción cuando ves el cariño y la oportunidad, en el miedo cuando sabes que tienes que soltar la cuerda y enseñar independencia.

Y sentí el orgullo de esa familia y el orgullo de Jesús al tenerlos.

Y sentí a toda la gente que te abre las puertas y te dan amor, que son a las que hay que recordar; y vi que de lo malo no te acuerdas cuando consigues tus sueños.

Y sentí que lo estamos haciendo bien, que queréis que os diga, porque no estamos mirando las capacidades que no tiene Pablo, sino solo sus capacidades; porque le tratamos como al resto, porque no le decimos qué puede hacer, porque él no ve lo que no puede hacer, porque hemos conseguido que tenga alegría de vivir y porque, aunque no hace falta que gane ningún premio, le vamos a enseñar que la vida está ahí para comérsela.

Enhorabuena Jesús y enhorabuena a todos los que con su lucha diaria, han conseguido que él haya llegado hasta ahí.

Y gracias por allanarnos el camino de la inclusión, haciendo ver que la diversidad está para enriquecer a la sociedad.

Duchenne no es igual para todos

Si te pones a leer sobre la Distrofia Muscular de Duchenne, una de las primeras cosas que lees es que el diagnóstico se suele hacer entre los 3 y los 5 años, porque es cuando los afectados manifiestan los primeros síntomas.

Así que, cuando tu hijo manifiesta síntomas desde que nace y te dan el diagnóstico antes de los dos años, cuando él ni anda, ni se levanta, no habla, ni nada, crees que nunca lo va a hacer y que todo va a pasar antes.

Así que cuando con dos años y medio se echa a andar, lloras de emoción. Cuando con tres habla, entiendo dos idiomas, te dice lo que quiere, se sabes números y las letras, lloras de emoción. Cuando con cuatro empieza a subir y bajar escaleras, se come es escenario bailando y empieza a correr, lloras de emoción. Y cuando con casi cinco dibuja, coge bien el lápiz, escribe su nombre y se levanta del suelo solo por primera vez, lloras de emoción.

Y ya no te digo lo que sientes cada vez que vas un especialista y te dice que el niño está bien. Pulmones, corazón, talón de Aquiles…todo bien.

Y después de la emoción te das cuenta de que todo eso que habías pensado no está pasando y que todo eso que habías leído no se corresponde con lo te está pasando a ti. Y que, además, muchas familias están viviendo lo mismo que tú.

Quizá por la fisio, por la piscina, por los cortis, por los suplementos, por la actitud o por el fenotipo, pero tu Duchenne es diferente a lo que pone en los libros.

Claro, que por otro lado, lees historias y vidas de otras familias que viven un Duchenne diferente al tuyo, más agresivo, más rápido o más lento o con otro síntomas muy distintos.

Y entonces te das cuenta de que Duchenne es tan distinto entre unos pacientes y otros que nunca sabes cómo va a ser, qué va a pasar y cuándo va a pasar.

Y te preguntas por qué en los libros, en los papeles, en internet, en la amplia literatura que hay sobre Duchenne, no pone todas estas cosas que pasan en la vida real que evitaría demoras en el diagnóstico, incertidumbre en la familia y desconocimiento de la sociedad.

De momento me quedaré con que Pablo cumple 5 en dos días y está mejor que nunca ha estado, que mantenemos conversaciones muy interesantes y que cada vez está más tranquilo.

Y me quedaré con que alguien hay detrás esté leyendo esto y piense que se pueden conseguir victorias, muchas victorias.

Queridos Reyes Magos

Cómo os va la vida?

Como vosotros lo veis todo, ya sabréis que nosotros este año hemos sido buenos.

Nos hemos querido mucho, hemos sonreído mucho, hemos tenido mucha esperanza (menos mal que el año pasado nos trajisteis un saco), hemos sido fuertes y hemos luchado.

Quería daros las gracias por todo lo que hemos conseguido, gracias al tesón y la fuerza que nos dejasteis el año pasado; son pequeñas cosas pero para nosotros han significado mucho.

Ya sabréis lo bien que está Pablo y todos los avances que ha hecho este año, pero os vamos a pedir un poquito de tranquilidad y de calma para este año. Que aprenda a canalizar la frustración y vivamos un poco menos alterados.

Yo voy seguir con mi tarea de este año, pero a cambio quiero muchas fases tres acabadas con éxito y buenos resultados, mucha ciencia, mucha tecnología y un tratamiento. Si también podéis empujar un poquito para que la génica avance, pues mejor y si encima de todo se van añadiendo duplicaciones, pues de lujo.

Sabemos que este año va a ser un año de cambios, así que, por favor, dejadnos suerte, paciencia y buena gente.

Seguimos necesitando sonrisas, abrazos, música, baile, amigos y amor, pero eso vamos a intentar conseguirlo nosotros solos.

Ya que estoy, aprovecho para pediros el piano que quiere Pablo. Es la primera vez que él solo elige lo que quiere, con todo lo que eso significa, así que no le podéis fallar.

Sin más me despido un año más deseando que tengáis un buen viaje.