Semana 45: discapacidad

La semana pasada nos llegó el informe de discapacidad de Pablo, donde nos reconocían un grado bastante alto.

Fue un momento muy duro para nosotros porque a pesar de que, como personas racionales, somos conscientes de que nos puede hacer la vida más fácil, porque podemos acceder a recursos asistenciales y económicos que de otra forma sería imposible; duele ver que tu hijo tiene una discapacidad que le hace llevar un ritmo distinto a los demás.

Es verdad que podremos acceder a becas para logopedia o fisioterapia, que quizá recibamos ayudas económicas que nos permitan cuidar y atender a Pablo mejor, que tengamos tarjeta de aparcamiento para que no nos cueste tanto llegar a casa andando, pero vamos a ser sinceros….yo no quiero que mi hijo necesite terapia, no quiero necesitar ayudas asistenciales, ni quiero una tarjeta de parking porque mi hijo tiene movilidad reducida.

Mi corazón quiere que Pablo corra, que juegue al fútbol, que baile; que vaya a la guarde como todos los niños y que haya que pensar en si está preparada para él o no; que vaya a la piscina a un curso de natación, no a hidroterapia; quiere que yo trabaje y no me quede en casa a cuidarle…

Por suerte, o por protección mental, somos personas muy racionales y pragmáticas, y damos gracias por que las instituciones nos hayan reconocido la discapacidad de nuestro pequeñajo, porque encima hay otras familias que no han recibido este reconocimiento.

Y es que nosotros tenemos que dar las gracias, en general, porque de momento tenemos todo lo que necesitamos para poder ofrecerle lo mejor a nuestra Pablo: tenemos un diagnóstico muy temprano, que nos permite acceder a todo en su momento adecuado; disponemos de un centro de Atención Temprana de envidiar, donde los profesionales se implican con nosotros hasta el infinito y más allá; las instituciones nos han reconocido la enfermedad y su discapacidad; tenemos acceso a la sanidad, a los medicamentos y a la información y, además, vivimos en un pueblo que se vuelca con nosotros.

Poco más se puede pedir salvo, por supuesto, que Pablo esté sano.

 

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